Por: Roberto Flores Piña
El pasado 28 de mayo del presente año, un video que circula en redes sociales ha generado indignación y enojo en la sociedad mexicana. Los hechos ocurrieron el pasado sábado 28 de mayo en el municipio de Tecámac, estado de México, y han dejado al descubierto la preocupante descomposición social que aqueja al país.
El video, que se ha vuelto viral, muestra un acto atroz en el cual un perro que se encontraba pacíficamente en la calle es arrojado por un individuo presuntamente bajo los efectos del alcohol a un cazo de carnitas, provocando la muerte del animal. Este hecho aberrante tuvo lugar después de que el agresor llegara de manera violenta y armado a un establecimiento, exigiendo su cierre, para posteriormente llevar a cabo este acto inhumano.
Las leyes del estado de México establecen claramente que aquellos que cometan maltrato animal pueden enfrentar de 6 meses a 2 años de prisión, sin posibilidad de pagar fianza, según lo especificado en la Ley Federal de Protección Animal. Ante esta situación, las redes sociales se han pronunciado, exigiendo a las autoridades que tomen cartas en el asunto y apliquen la justicia correspondiente.
Resulta evidente que, a pesar de las campañas de concientización contra la violencia animal, aún existen personas que no valoran la vida y que tratan con ligereza el maltrato animal. Esta falta de empatía refleja una preocupante carencia de valores y respeto hacia la vida en general.
La educación de las generaciones más jóvenes se convierte en una herramienta fundamental para combatir estas conductas, ya que muchas de ellas se originan en el entorno familiar, donde la ignorancia y la violencia han sido moneda corriente. Es necesario trabajar en la formación de niños y niñas desde temprana edad, inculcándoles valores de respeto, empatía y compasión hacia los seres vivos, para así construir una sociedad más justa y sensible.
El repudio y la indignación ante este cruel acto de maltrato animal en Tecámac deben servir como una llamada de atención para la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad de todos actuar en contra de la violencia en todas sus manifestaciones, recordando que el respeto a los animales es un reflejo de nuestra propia humanidad.
Las autoridades competentes tienen ahora la tarea de investigar este lamentable suceso y aplicar las sanciones correspondientes al agresor, enviando un mensaje contundente de que el maltrato animal no será tolerado en nuestra sociedad.
Esperemos que este triste episodio sirva como catalizador para generar un cambio profundo en la mentalidad y el comportamiento de las personas, y que nunca más volvamos a presenciar actos tan crueles e inhumanos como el ocurrido en Tecámac.
