Por: Roberto Flores Islas
No es un secreto que nuestra máxima casa de estudios, la multi galardonada y posicionada en supuestos rankings internacionales Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, siempre ha estado inundada de aguas turbias y que sus dirigentes están poseídos por los demonios mas sedientos de poder y protagonismo.
El cáncer que hoy carcome la supuesta autonomía y prestigio educativo de la UAEH, es el mismo que por años convirtió al Estado de Hidalgo en una de las entidades menos desarrolladas del país. Los grupos de choque o mejor conocidos como Porros, quienes siempre se han distinguido por sus altos intereses económicos y políticos, nos han gobernado por más de 20 años.
Cientos de millones de pesos procedentes del erario público, se han desviado y desaparecido por medio de la Universidad, a pesar de que esta presume de una Autonomía Absoluta, es por todos conocido su relación con el gobierno estatal y sus recursos.
Mientras en sus videos institucionales y publicidad presumen de un alto nivel educativo y bastantes avances en infraestructura, la realidad es que mientras invierten millones en algunos proyectos descuidan en demasía otros institutos, donde los alumnos en muchas ocasiones no pueden sentarse en una butaca decente.
Si hablamos de la calidad académica y profesional de los trabajadores de la institución entramos en un mundo lleno de palancas, amiguismos y compadrazgos, donde los altos puestos y la mayoría de plazas importantes esta ocupada por personal poco calificado, con falta de ética y valores, por lo que muchos docentes son Barcos que demeritan y hacen perder el tiempo de miles de estudiantes, que al egresar sufrirán demasiado por la pobre preparación y falta de experiencia con la que egresan.
Al surgir una problemática como la que hoy sucede con el Instituto de Artes, donde los alumnos denuncian casos de acoso y prepotencia por parte de catedráticos y autoridades, La universidad prefiere poner oídos sordos y minimizar las quejas y demandas por que sus intereses políticos siempre están primero y volvemos a los amiguismos, donde inclusive las grandes investigadoras y eminencias feministas cubren a sus compañeros acosadores.
La credibilidad de Nuestra UAEH, disminuye de manera constante ya que sabemos sus representantes están mas preocupados por ocupar el trono de la rectoría, como un trampolín para llegar a algún puesto en el senado o en la cabecera de alguna alcaldía, sus soluciones son nulas e inclusive infantiles, los estudiantes son el ultimo eslabón en su cadena y un pretexto para solicitar y desviar recursos.
Sabemos que la impunidad es parte de la vida cotidiana de cualquier mexicano, pero la voz de un colectivo que exige justicia y soluciones en beneficio de la educación y el respeto debe ser escuchada y tomada en cuenta por todos los niveles sociales, ya que, a comparación de otros movimientos, los universitarios no marchan por aumentos salariales o vacaciones, pues ellos no tienen nada, mas que la esperanza de una educación digna y de calidad. Pues nuestro país ya tiene muchos aviadores y supuestos licenciados de juguete.
Lamentablemente el movimiento estudiantil de la UAEH ha sido politizado inclusive por sus mismos dirigentes y la población hidalguense bajo su ignorancia no ha dejado de criticar y menospreciar las demandas de las Garzas.
