¿Y LA FELICIDAD, QUÉ?


En la sociedad actual, estamos inmersos en una carrera interminable en busca del éxito y la realización personal. Cada día, enfrentamos una presión constante para alcanzar metas y estándares que a menudo parecen despojarnos de la felicidad. En el afán de tener la casa más grande, el auto más lujoso o el trabajo más prestigioso a menudo nos lleva por un camino de estrés, ansiedad y agotamiento, pues lamentablemente la forma en que están diseñadas nuestras estructuras sociales nos hacen divagar de la verdadera realidad. A veces, nos obsesionamos tanto con estas metas que dejamos de lado las cosas que realmente importan.
En la era de las redes sociales y la cultura de la imagen, es fácil caer en la trampa de perseguir metas que se ven bien en pantalla pero que a menudo no contribuyen a nuestra verdadera felicidad. La acumulación de likes, seguidores y posesiones materiales se ha convertido en un símbolo de éxito en la sociedad moderna. Pero, ¿cuántas veces nos hemos detenido a preguntarnos si estas metas nos hacen realmente felices?
La felicidad en un mundo capitalista esta altamente ligada a los estándares económicos de cada una de las personas, y aunque nos han vendido la idea de que la felicidad va más allá del dinero, es difícil tener buenos pensamientos con el estomago vacío o con una vida llena de deudas y la cartera vacía.
La sociedad también ejerce una fuerte influencia en nuestras vidas, dictándonos cómo debemos ser y qué se espera de nosotros. Desde una edad temprana, nos inculcan normas y estereotipos sobre lo que significa ser exitoso y aceptado en la comunidad. Esto a menudo lleva a la supresión de nuestra verdadera identidad y deseos.
Los estigmas sociales pueden ser especialmente dañinos cuando se trata de la búsqueda de la felicidad. Muchos se sienten presionados a encajar en roles predefinidos: tener una familia, seguir una carrera tradicional y adoptar un estilo de vida que la sociedad considera «normal». Pero ¿qué pasa si estos no son los caminos que conducen a nuestra felicidad? ¿Y si nuestra verdadera pasión es diferente de lo que la sociedad espera?
¿Qué es una vida feliz? Como alguna vez mencionara el venezolano Cancerbero, «preocúpate por ti y disfruta plenamente mientras puedas, porque lo único seguro es que te mueras». Desde una perspectiva personal ser feliz para siempre es solo un final de una película de fantasía, los problemas y momentos felices son parte de estar vivo, no podemos caer en el idealismo ni en el pesimismo no todo es blanco o negro sino un matiz con diferentes tonos de gris, como humanidad hemos pedido el rumbo y nuestro egoísmo se ha convertido en nuestro propia condena, creemos que somos libres pero realmente solo nacemos para jugar un juego donde para los menos afortunados es difícil ganar la felicidad.
Por: Angel Flores

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