El mundo de los humanos es un lugar que se rige por apariencias y clases sociales, aspectos que determinarán tu lugar en el extracto social de la época en la que te corresponda nacer, cuestiones que salen de nuestras manos pero que definirán nuestro camino laboral y económico.
El clasismo laboral es una manifestación del clasismo social que se manifiesta en el ámbito del trabajo. Es la idea de que tu origen social, educación, o incluso tu apellido pueden influir en tu acceso a oportunidades laborales, tu capacidad para ascender en tu carrera y, en última instancia, tu éxito económico.
Las oportunidades laborales a menudo se distribuyen de manera desigual en función de la clase social. Quienes provienen de familias adineradas o con conexiones privilegiadas tienen más probabilidades de acceder a trabajos bien remunerados y de mayor prestigio. Por otro lado, aquellos que nacen en entornos menos privilegiados a menudo enfrentan obstáculos considerables para ingresar a ciertos sectores o alcanzar puestos directivos.
Las personas de clases sociales más bajas pueden enfrentar estereotipos y prejuicios que afectan su progreso profesional. Esto puede manifestarse en la falta de promociones, salarios más bajos y una menor consideración en general. En un mundo ideal, las oportunidades laborales deberían basarse en el mérito y el esfuerzo, no en la cuna en la que naciste. Sin embargo, la discriminación laboral socava estos principios fundamentales de justicia y equidad. Además, socava la movilidad social, lo que significa que las personas tienen menos posibilidades de mejorar su situación económica y alcanzar sus metas profesionales.
Superar este desafío parece ser de lo más complicado, puesto que la lucha contra la discriminación social cada vez tiene más brechas debido a las crisis económicas actuales, donde los pobres se vuelven mas pobres y los ricos cada vez acumulan más riqueza de forma desmedida. Las empresas y los empleadores se vuelven verdugos de dicha discriminación al actuar de manera indiferente ante dichos actos. En un mundo donde el mérito debería ser el único factor determinante en el éxito laboral, el clasismo laboral es un recordatorio persistente de que las barreras sociales todavía existen.
POR: ANGEL FLORES
