Los recursos económicos son la fuerza impulsora que da forma a nuestra vida diaria; el dinero define nuestro lugar en el mundo. Sin embargo, este tema crucial a menudo se relega a un segundo plano, eclipsado por cuestiones sociales y políticas. La falta de atención a la salud financiera deriva en problemas como la pobreza y la desigualdad en la distribución de las riquezas de nuestro país.
La educación financiera, ha sido un eslabón olvidado en las escuelas, privándonos de uno de los factores más influyentes en la definición de nuestras vidas. La gestión adecuada de nuestros recursos no se trata solo de administración financiera, sino también del fomento del ahorro, una tarea difícil en países como México, donde las oportunidades son limitadas.
Los bajos salarios y los costos de productos cada vez más elevados complican aún más la posibilidad de progresar, incluso de ascender socialmente. Estas dificultades repercuten en nuestra salud física y mental de manera directa.
La falta de recursos económicos se traduce lamentablemente en carencias fundamentales, como una alimentación adecuada, un hogar seguro y el acceso a servicios básicos de salud. Este escenario impacta negativamente en nuestra salud física, creando una conexión inquebrantable entre la estabilidad financiera y el bienestar del cuerpo.
A nivel mental, la situación es igualmente desafiante. La incertidumbre sobre el futuro se cierne sobre aquellos que carecen de un colchón financiero para enfrentar las adversidades. La dependencia de un estatus económico al que pocos pueden acceder de manera digna se convierte en una carga psicológica constante.
La falta de dinero no solo limita nuestras oportunidades, sino que también afecta nuestra autoestima y percepción de nosotros mismos. Vivir al margen de las comodidades básicas crea tensiones que se traducen en problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión.
La salud financiera es un elemento esencial para el bienestar general. El acceso a la educación financiera, la equidad salarial y la creación de oportunidades económicas son pasos cruciales para abordar estos problemas. Solo mediante un enfoque integral que incluya medidas sociales y políticas podemos romper este ciclo y garantizar que todos tengan la posibilidad de una vida digna, con impactos positivos tanto en la salud física como mental de la sociedad.
Por: Angel Flores

