Este 2024 Hidalgo conmemora su aniversario número 155, desde su decreto otorgado por el entonces, presidente, Benito Juárez el 16 de enero de 1869, la entidad ha pasado por un sinfín de cambios, pero ¿alguno ha sido tan relevante como para marcar un antecedente importante en la historia moderna de México?
La realidad es que durante toda su historia Hidalgo ha tenido un lugar importante, pero entre los estados más marginados del país, no solo por destacar en los ámbitos de pobreza extrema, delincuencia organizada y analfabetismo, sino que el caciquismo y la corrupción en los grupos de poder han rezagado el desarrollo, económico, tecnológico y educativo del estado.
Récords como el estado más huachicolero y preseas como una de las entidades con los sueldos más bajos, solo son el reflejo de un lugar mal administrado por un puñado de familias que se han heredado el poder a lo largo de varias generaciones, muchos de ellos tan importantes que han logrado tomar puestos a nivel federal y participar en eventos tan repudiados como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, otros son un poco más modestos y se conforman con tomar el control de Instituciones supuestamente autónomas, para desviar recursos y evadir responsabilidades.
En lo deportivo la corrupción está presente hasta en el equipo de futbol, que, por muchos años al estilo de un forajido del viejo oeste, ha participado en el desfalco de un estado, que, si no fuera por la fama de alguno de sus pueblos mágicos y la riqueza cultural que este representa para México, de seguro que Hidalgo sería el territorio más marginado.
El territorio hidalguense es uno de esos lugares donde los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, un lugar que sin duda podría ser la inspiración para la próxima película de Luis Estrada. En la actualidad después de casi 100 años el control del estado cambio de bando y la minita de oro se acabó para muchos priistas e inclusive desesperados renunciaron a sus principios y juramentos de lealtad que presumían hacia un dinosaurio que comenzó a extinguirse, con tal de seguir con una carrera política llena de hipocresías.
Si bien sabemos, la austeridad y el cariño que tanto presumen por el pueblo son falsos, lo que sí es verdad es que buscan a toda costa un hueso y un lugar dentro de un movimiento que hace no mucho ellos mismo veían como un escenario imposible.
Es cierto, durante los últimos años Hidalgo ha cambiado el panorama y las cosas parecen mejorar en algunos ámbitos, pero la realidad es que el daño y desfalco de 150 años de historia no se remiendan con un puente atirantado vendido como la obra del siglo. Se necesita de mucho para sacar adelante a un estado cohibido y sin hambre de progreso, un lugar que teme de las represalias de un cacique que se haga llamar presidente municipal.
Por: Luis Roberto Flores Islas
