VOCES EN MARCHA POR LA LUCHA FEMINISTA


Al punto de las 4 de la tarde de este 8 de marzo las calles del centro de la capital hidalguense, así como en numerosas ciudades a lo largo del país, se llenaron de vida y reivindicación. Cientos de mujeres se congregaron para conmemorar una fecha que lejos de considerarse un motivo de celebración, representa un recordatorio de la lucha constante que las mujeres han enfrentado a lo largo de la historia. Una lucha desigual, en la que, en demasiadas ocasiones, la balanza se ha inclinado injustamente a favor de los hombres.
A pesar de los avances sociales y de una mayor conciencia colectiva sobre la igualdad de género, las estadísticas continúan revelando una realidad perturbadora: ser mujer en México te coloca en una posición de vulnerabilidad. En 2023 el país registró 827 feminicidios, una cifra alarmante pese a ser menor que la del año anterior. Este dato no solo habla de un problema de seguridad, sino también de una falla estructural en la educación y en los valores de nuestra sociedad.
Este 8 de marzo, miles de mujeres alzaron la voz para honrar la memoria de aquellas que han sido víctimas de violación, feminicidio o cualquier tipo de agresión simplemente por su condición de mujer. Con pancartas y cánticos recorrieron las principales calles de Pachuca, buscando sensibilizar a una sociedad aún permeada por ideas erróneas sobre el género.
La marcha sin embargo generó opiniones encontradas, no tanto por sus objetivos, sino por la manera de protestar. La controversia no distingue género, sino perspectivas. Algunos critican las acciones de vandalismo sobre monumentos, establecimientos comerciales y bienes particulares, argumentando que los daños materiales no constituyen una forma legítima de protesta. Por otro lado, hay quienes defienden estas acciones como un grito desesperado ante la indiferencia gubernamental y social frente a los feminicidios y la violencia de género.
Para realmente comprender los diversos puntos de vista, es esencial la empatía. Cada individuo tiene su propia narrativa, moldeada por experiencias y vivencias únicas. Mantener una opinión inamovible sobre un tema tan complejo como este sin considerar las múltiples realidades que lo conforman resulta no solo simplista, sino también injusto.
El feminismo, lejos de buscar un enfrentamiento entre géneros, aspira a una convivencia basada en el respeto mutuo y la igualdad. A lo largo de la historia, la sociedad ha privilegiado al hombre, relegando a la mujer a un segundo plano, con menos derechos y oportunidades y aunque las leyes han evolucionado, todavía enfrentamos obstáculos que nos recuerdan que el camino hacia la igualdad de género aún tiene un largo camino por recorrer.
Este movimiento no es una guerra entre hombres y mujeres, sino un llamado a vivir de manera asertiva, reconociendo que ambos géneros se complementan. Recordando que la maldad no se encuentra en el género, sino en la educación recibida y en las adversidades enfrentadas a lo largo de millones de vidas que tal vez no han recibido un trato justo y pagan con la misma moneda. La lucha por la igualdad de género es en esencia una lucha por la dignidad, el respeto y la empatía hacia todas las personas independientemente de su género.


Por: Angel Flores

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