LA IMPORTANCIA DEL ROL MASCULINO EN LA SOCIEDAD


– Una reflexión en el Día del Padre
Ser un buen padre o una buena madre no se reduce a la capacidad económica para comprar la felicidad. La vida de una persona está guiada por múltiples directrices que definirán a nuestra descendencia. Con la llegada de otro Día del Padre, nos enfrentamos a estigmas que han marcado la figura paterna, una fecha que a menudo pasa desapercibida y no tiene el mismo impacto social en México como su contraparte del Día de las Madres.
Este fenómeno varía de hogar en hogar y según las costumbres familiares. Muchos atribuyen este comportamiento al constante abandono de la figura paterna hacia los hijos o a las pocas muestras de afecto que los padres pueden demostrar. La historia siempre ha puesto al hombre como un protector, un comportamiento no exclusivo de la especie humana sino presente en cientos de animales que siguen patrones similares. Esto no define una supremacía de género, sino una división de tareas igualmente importantes para la supervivencia de nuestra especie.
Sin embargo, la idea de que un hombre en una sociedad moderna debe ser duro frente a los tropiezos sigue siendo estigmatizada. La mayoría de los hombres tienen el rol de proveer y proteger a su familia, una regla que en la actualidad no siempre se cumple. Las relaciones románticas han perdido valor para los más jóvenes, quienes las han dejado de lado crando una gran disparidad, lo que se refleja en los vínculos afectivos y la crianza de las nuevas generaciones, ya que se vive con la idea de que una pareja ya no es codependiente uno del otro.
Ser un buen hombre no es tarea fácil en un país tan lleno de desigualdad como México. Cargar con la responsabilidad de proveer a una familia es una tarea sumamente difícil. A pesar de la percepción de que los hombres tienen ventajas competitivas por el simple hecho de serlo, esta idea ha perdido validez. En el mundo laboral, ya no existen preferencias de género sino más bien de apariencias. Es más fácil ser contratado por cómo luces que por tus habilidades. Vivimos en una sociedad en la que los géneros han pasado a segundo plano, y donde el estatus socioeconómico juega un papel crucial, ya que de ahí surgen la mayoría de las oportunidades para construir un patrimonio, lo que define la calidad de vida de las familias.
No podemos crear perspectivas cerradas sobre si el padre o la madre son buenos o malos. Esto depende de cada individuo. Así como existen hombres que han abandonado su rol de padre, también existen madres que lo han hecho. Ser una buena o mala persona está impregnado en nuestra educación y valores, más allá del género y del dinero.
Al igual que ser mujer, ser hombre tampoco es fácil. Ambos se complementan y luchan por una mejor calidad de vida. Sin embargo, las crecientes olas de información nos han hecho pensar que se trata de una pelea entre ambos géneros, olvidando que nuestros problemas no surgen por compartir la vida el uno con el otro, sino por un sistema que no ha podido dar mejores resultados sociales y económicos. Si bien existe el machismo, también existe el hembrismo. Así como hay mujeres maltratadas por hombres, también hay hombres que sufren de maltratos.
Este Día del Padre, debemos honrar a los hombres que día a día se levantan para ganarse la vida, a quienes luchan por su familia y arriesgan su vida por un mejor futuro. Debemos olvidar los prejuicios y crear una mejor convivencia entre todos. Según el INEGI, en 2020 había aproximadamente 20.4 millones de padres de familia en México, de los cuales el 85.2% eran económicamente activos. Estos datos destacan la importancia del rol masculino en el sostenimiento de los hogares y la necesidad de valorar y apoyar su contribución. Honremos a aquellos padres que, sin importar las adversidades, continúan esforzándose por brindar una vida mejor a sus seres queridos.


Por: Roberto Flores Piña

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