Dentro de su historia moderna, la Ciudad de Pachuca ha visto cómo sus vialidades se han deteriorado significativamente, afectando la calidad de vida de sus habitantes y poniendo en peligro la integridad física de quienes transitan por sus calles. Los baches, esos molestos huecos que parecen multiplicarse con cada temporada de lluvias, se han convertido en un verdadero enemigo para los automovilistas, motociclistas y peatones.
El problema de los baches en Pachuca no es nuevo. Sin embargo, en la última década, la situación ha alcanzado niveles alarmantes. Los registros de accidentes provocados directa o indirectamente por los baches son una prueba contundente de la gravedad de este problema. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los accidentes relacionados con el mal estado de las vialidades han aumentado en un 35% en los últimos cinco años en la ciudad. Este incremento no solo se traduce en daños materiales, sino también en pérdidas humanas y lesiones graves.
Un bache puede parecer inofensivo a simple vista, pero sus consecuencias pueden ser devastadoras. Para los conductores, caer en uno de estos agujeros puede significar la avería inmediata de su vehículo, desde llantas ponchadas hasta la desalineación de la dirección y daños en la suspensión. Pero el problema no termina ahí. Los baches también son responsables de accidentes más graves. Un vehículo que intenta esquivar un bache puede perder el control y colisionar con otros autos, peatones o ciclistas, aumentando el riesgo de accidentes fatales.
El riesgo no es exclusivo para los automóviles. Los motociclistas y ciclistas, quienes ya de por sí son más vulnerables en el tránsito, enfrentan un peligro aún mayor. Un bache inesperado puede hacerlos perder el equilibrio, provocando caídas que, en muchas ocasiones, resultan en heridas serias o incluso la muerte.
Los conductores de Pachuca no solo deben lidiar con el riesgo constante de sufrir daños en sus vehículos, sino también con el estrés y la tensión que provoca conducir en condiciones tan precarias. Esto tiene un impacto negativo en la salud mental y emocional de las personas, además de contribuir a la congestión vehicular, ya que los conductores reducen la velocidad para evitar los baches o toman rutas alternas más largas y complicadas.
Es imperativo que las autoridades locales tomen medidas inmediatas y efectivas para solucionar este problema. No se trata solo de tapar los baches existentes, sino de implementar un programa integral de mantenimiento y renovación de las vialidades que garantice su buen estado a largo plazo. La ciudad de Pachuca merece calles seguras y transitables, que no representen un peligro para sus habitantes.
Además, se debe fomentar la participación ciudadana en la identificación y reporte de baches, así como en la vigilancia del cumplimiento de las obras de mantenimiento. La transparencia en la asignación y uso de los recursos destinados a infraestructura vial es crucial para recuperar la confianza de la ciudadanía.
El problema de los baches en Pachuca no puede seguir siendo ignorado. Es una cuestión de seguridad pública que afecta a todos los habitantes, independientemente de su medio de transporte. Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y trabajen de manera decidida para devolverle a la ciudad unas vialidades dignas y seguras.
En conclusión, los baches no solo representan un inconveniente para los conductores; son un peligro latente que puede provocar accidentes graves y, en el peor de los casos, pérdidas humanas. La solución a este problema debe ser una prioridad para las autoridades de Pachuca, quienes tienen la obligación de garantizar la seguridad y bienestar de sus ciudadanos. No más excusas, no más promesas vacías: es tiempo de actuar.
Por: Luis Roberto Flores
