En México, la variedad de modelos de autos es impresionante, abarcando desde los vehículos más antiguos hasta los últimos modelos del mercado, adaptándose a diversos presupuestos y gustos. Si bien es común escuchar que lo material no es lo más importante, la realidad es que contar con un medio de transporte propio puede implicar un cambio significativo en nuestras vidas, especialmente en estados como Hidalgo, donde el sistema de transporte público es deficiente.
Tener un auto no solo mejora nuestro nivel de vida, sino que también implica un gasto considerable. Más allá del combustible, los vehículos requieren mantenimiento, reparaciones, pagos de permisos e impuestos. Este aspecto financiero subraya la importancia de cuidar nuestros bienes materiales, ya que reflejan el esfuerzo y sacrificio invertidos para obtenerlos. En México, estos sacrificios a menudo representan una lucha constante contra la desigualdad social.
El amor y cuidado hacia un auto pueden ser un símbolo de que comprendemos el costo y el sacrificio necesarios para adquirir un bien. Este cuidado no solo se limita a mantener el vehículo en buen estado, sino que también implica protegerlo de malas prácticas y abusos, especialmente por parte de mecánicos que, en muchos casos, ven al cliente como una fuente de ingresos demasiado rentable. La falta de regulaciones efectivas que protejan al consumidor exacerba esta situación, dejando a los propietarios de vehículos vulnerables a prácticas deshonestas.
El estado de las calles en México es otro factor que contribuye al descontento social. Las calles en mal estado no solo causan averías en los vehículos, sino que también representan una pérdida de los impuestos de los ciudadanos, invertidos en infraestructuras que rápidamente se deterioran con la lluvia y el tiempo. Este problema es una fuente constante de frustración para los conductores, quienes ven sus esfuerzos y sacrificios afectados por factores fuera de su control.
En resumen, el cuidado de nuestros bienes materiales, como los autos, refleja nuestra comprensión del esfuerzo y sacrificio necesarios para obtenerlos. En un país como México, donde la desigualdad social y la infraestructura deficiente son realidades diarias, cuidar lo que tenemos no solo es una necesidad práctica, sino también un acto de resistencia y valoración de nuestro esfuerzo.
Por: Angel Flores
