BRUJERÍA EMPRESARIAL

El capitalismo ha moldeado el mundo moderno, y para los nuevos empresarios, el ganar dinero se ha convertido en su objetivo principal. En este afán de conseguir mayores ganancias, muchas empresas han optado por sacrificar la calidad de sus servicios, adoptando en su lugar una especie de «religión empresarial» donde los coaches empresariales son los nuevos sacerdotes.

Estos servicios de coaching empresarial han ganado popularidad gracias a las redes sociales y a las figuras públicas que los promueven. Sin embargo, a menudo, estos coaches venden ideas motivacionales que, aunque atractivas, carecen de fundamentos sólidos. Los «secretos» que prometen, solo pueden obtenerse a cambio de una remuneración económica sustanciosa.

Lamentablemente, el coaching empresarial se ha convertido en uno de los negocios más proliferados, especialmente entre empresas que buscan asesoramiento para sobrevivir en nuestra economía. No obstante, como mencioné anteriormente, estos coaches y sus cursos suelen carecer de fundamentos teóricos y prácticos sólidos. Son cuentos sacados de la imaginación y vivencias de personas que buscan lucrar con la ignorancia de aquellos que están iniciando un negocio.

En lugares como el estado de Hidalgo, los precios de estos coaches varían significativamente, desde los 100 hasta los 1000 dólares mensuales. Este tipo de negocios atrapan a las personas con charlas motivacionales baratas que comienzan con un lavado de cerebro, mostrando la vida perfecta del coach, llena de lujos y pasatiempos.

Estos coaches presentan una serie de pasos «mágicos» para alcanzar la independencia financiera y automatizar los negocios, pero sus consejos suelen ser básicos y sin fondo. Promueven ideas como «echarle ganas», incrementar ventas mágicamente, y evitar sacrificios, sin abordar los problemas reales del mundo empresarial actual.

Entre estos problemas se encuentran la falta de productos duraderos, la avaricia de los nuevos empresarios, el exceso de productos de baja calidad con publicidad engañosa, el maltrato a los trabajadores, la falta de capacitación constante, y las excesivas cargas laborales. Estos factores han definido los mercados en los últimos años y no son abordados por los coaches empresariales.

Nos venden la idea de que ser un trabajador es el último peldaño de la escalera del éxito, inculcando una mentalidad clasista y una falta de empatía. Esta mentalidad ha contribuido a una sociedad rezagada, con leyes laborales que rara vez se siguen.

Las empresas han olvidado la parte más importante: en la actualidad, los tiempos de adaptación son extremadamente cambiantes. Muchas personas ya no investigan ni cuestionan lo que ven en videos de internet o en charlas motivacionales. Aceptan estas «verdades» sin cuestionarlas, lo que perpetúa un ciclo de desinformación y prácticas empresariales deficientes.

El coaching empresarial puede parecer una solución atractiva, pero a menudo está lleno de promesas vacías y falta de sustancia. Es crucial que los nuevos empresarios sean críticos y busquen asesoramiento basado en fundamentos sólidos y experiencia comprobada, en lugar de caer en la trampa de estos «sacerdotes» del mundo empresarial moderno.

Por: Roberto Flores Piña

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