DEJAR DE IDEALIZAR A LAS PERSONAS

En la sociedad actual, muchas veces crecemos con la creencia de que estar en pareja es la clave para alcanzar la felicidad plena. Desde pequeños, la cultura popular, las películas y las historias de amor nos inculcan la idea de que tener a alguien a nuestro lado es sinónimo de éxito y realización. Sin embargo, esta idealización de las relaciones puede llevarnos a un camino de insatisfacción y vacío emocional.

La Idealización y sus Consecuencias
Idealizar a una pareja o a cualquier persona en nuestra vida es un fenómeno común. Nos aferramos a la idea de que esta persona es perfecta, que cumple con todas nuestras expectativas y que estará siempre allí para llenar nuestros vacíos emocionales. No obstante, esta percepción no solo es irreal, sino también peligrosa. Según un estudio realizado por la Universidad de California, el 62% de las personas encuestadas reconocieron que en algún momento idealizaron a su pareja, lo que generó expectativas insostenibles y, en muchos casos, llevó a la ruptura de la relación.

Idealizar a alguien es como ponerlo en un pedestal, y cuando esa persona inevitablemente muestra su humanidad y sus defectos, la desilusión puede ser devastadora. Esto puede dejar a la persona que idealiza sintiéndose vacía, perdida y desconectada de la realidad.

¿Por Qué Nos Atamos a Personas que Nos Hacen Sentir Mal?
Una de las grandes paradojas de las relaciones humanas es por qué seguimos aferrándonos a personas que nos hacen sentir mal. Según datos de la American Psychological Association, el 54% de las personas que permanecen en relaciones insatisfactorias lo hacen por miedo a la soledad. La creencia de que estar solo es sinónimo de tristeza nos empuja a mantenernos en relaciones que no nos hacen bien, sacrificando nuestro bienestar emocional en el proceso.

La dependencia emocional es otro factor importante. Cuando creemos que no podemos ser felices sin esa persona, nos volvemos dependientes y perdemos nuestra autonomía emocional. Este tipo de dependencia no solo es destructiva para la persona que la padece, sino que también afecta negativamente la dinámica de la relación, creando un ciclo de sufrimiento y resentimiento.

La Pareja como Sinónimo de Felicidad Eterna: Un Mito Cultural
La creencia de que tener una pareja es sinónimo de felicidad eterna está profundamente arraigada en nuestra cultura. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, el 80% de las personas en sociedades occidentales asocian el éxito personal con tener una relación de pareja estable. Sin embargo, esta creencia puede ser una trampa.

El problema radica en que muchas veces se busca en la pareja lo que deberíamos encontrar en nosotros mismos: la felicidad, la satisfacción personal, el sentido de la vida. Cuando ponemos toda nuestra felicidad en manos de otra persona, la presión sobre la relación se vuelve insostenible. Ninguna persona puede, ni debe, ser responsable de la felicidad de otra.

La Comunicación: La Clave para Evitar la Decadencia
En este contexto, la comunicación se presenta como una de las herramientas más poderosas para evitar la decadencia en las relaciones. La habilidad de expresar nuestros sentimientos, necesidades y expectativas de manera abierta y honesta puede hacer la diferencia entre una relación sana y una tóxica.

Sin embargo, ceder en una relación no es fácil, y en muchas ocasiones se puede llegar a ceder demasiado. El 47% de las parejas que han asistido a terapia de pareja reportaron que uno de los mayores problemas en su relación era el desequilibrio en los compromisos, donde uno de los miembros siempre cedía más que el otro. Este desequilibrio puede generar resentimiento y una sensación de injusticia, lo que, a largo plazo, contribuye a la decadencia de la relación.

La Importancia del Equilibrio y la Autonomía Emocional
Para mantener una relación saludable, es crucial encontrar un equilibrio en el ceder y en el recibir. Ambos miembros de la pareja deben estar dispuestos a comprometerse, pero también deben ser conscientes de sus límites y no perder de vista su propia individualidad. Mantener la autonomía emocional es esencial para evitar la dependencia y el desgaste emocional.

En última instancia, dejar de idealizar a las personas y aprender a estar solos sin sentirnos tristes o vacíos es un paso fundamental hacia el bienestar emocional. Solo cuando somos capaces de encontrar la felicidad en nosotros mismos podemos realmente compartirla con otra persona, sin caer en la trampa de la idealización o la dependencia.

Por: Angel Flores

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