DE REGALO DE NAVIDAD A MALTRATO ANIMAL

Cada diciembre, miles de familias mexicanas buscan el regalo perfecto para llenar de felicidad a sus seres queridos. En este contexto, las mascotas se convierten en un obsequio popular: adorables cachorros o gatitos envueltos en moños, listos para sorprender bajo el árbol de Navidad. Sin embargo, lo que comienza como un gesto lleno de amor puede transformarse rápidamente en abandono y sufrimiento animal. Este fenómeno es el reflejo de una sociedad consumista que prioriza el momento sobre la responsabilidad.

En México, se estima que alrededor del 70% de los perros y gatos viven en las calles, según datos del INEGI. Muchos de ellos fueron alguna vez mascotas que, tras ser regaladas impulsivamente, terminaron abandonadas. Durante las primeras semanas del año, refugios y protectoras reportan un aumento significativo de animales dejados en la vía pública o llevados a albergues. Esto ocurre porque regalar una mascota se ha convertido en una decisión basada en la emoción del momento, sin considerar la enorme responsabilidad que implica. En una sociedad donde el consumismo dicta nuestras decisiones, los animales son tratados como bienes que se adquieren y descartan al perder su «atractivo» inicial.

El fenómeno de regalar mascotas no es aislado, sino un síntoma de una cultura consumista en la que todo debe ser inmediato, atractivo y desechable. Muchas familias buscan razas populares, como el Pug, el Husky Siberiano o el Bulldog Francés, impulsadas por tendencias en redes sociales o películas. Sin embargo, cuando el animal crece, requiere más cuidado o presenta problemas de salud, pierde su «encanto» inicial. Además, la mayoría de los nuevos dueños no investiga sobre las necesidades de la raza o especie que reciben. Perros activos como los Border Collie, por ejemplo, terminan enjaulados o abandonados porque los propietarios no tienen tiempo ni espacio para ellos.

El comercio de mascotas se dispara en Navidad. En mercados locales y plataformas en línea, criadores irresponsables y tiendas de animales ven en estas fechas una oportunidad lucrativa. Según organizaciones como la Humane Society International, el 40% de los animales vendidos en México provienen de criaderos clandestinos, donde las condiciones de vida son deplorables. Las hembras son explotadas como máquinas reproductoras y los cachorros son separados prematuramente, causando traumas físicos y psicológicos. Aunque la Ley General de Bienestar Animal en México prohíbe prácticas de maltrato, la aplicación es insuficiente. Miles de animales terminan siendo víctimas del sistema económico que prioriza las ganancias sobre el bienestar.

El abandono de mascotas no solo expone la irresponsabilidad individual, sino también un problema estructural: el consumismo ha reducido a los seres vivos a mercancías. En lugar de fomentar una cultura de cuidado y respeto, nuestra sociedad promueve el «usar y tirar», incluso cuando se trata de vidas. Regalar una mascota debe dejar de ser una compra impulsiva y convertirse en un compromiso consciente.

Es necesario un cambio. Las campañas de adopción y esterilización deben intensificarse, pero también es crucial educar a la población sobre el respeto animal. En México, más de 10 millones de perros esperan un hogar. Adoptar no solo salva vidas, sino que envía un mensaje contra el comercio irresponsable. Al mismo tiempo, es urgente regular la venta de mascotas y sancionar severamente a criaderos clandestinos.

La Navidad no debería ser una excusa para perpetuar el maltrato animal. Si realmente queremos demostrar amor y responsabilidad, debemos abandonar las prácticas consumistas que cosifican a los animales. De lo contrario, continuaremos alimentando un círculo de sufrimiento, abandono y explotación que contradice los valores que supuestamente celebramos en estas fechas. ¿Estamos dispuestos a cambiar? La respuesta está en cada uno de nosotros.

Por: Roberto Flores Piña

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