Por: Angel Flores
En México, la dinámica laboral refleja una dura realidad: la mayoría de las personas trabaja únicamente para sobrevivir. El trabajo, lejos de ser una vía de realización personal, se ha convertido en una obligación ineludible para cubrir las necesidades básicas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 56% de los trabajadores mexicanos ganan menos de dos salarios mínimos al día, lo que equivale a aproximadamente $432 pesos diarios. Esta cifra evidencia cómo millones de personas apenas logran sostenerse financieramente, dejando poco margen para invertir en sus pasiones o sueños.
El tiempo, uno de los recursos más valiosos, se desgasta rápidamente en jornadas laborales extensas y en traslados cada vez más largos. La Encuesta Nacional de Movilidad y Transporte señala que en zonas urbanas como la Ciudad de México, los trabajadores dedican en promedio 1.5 horas diarias para llegar a sus trabajos, lo que suma alrededor de 15 horas semanales solo en desplazamientos. Para muchos, esto implica comenzar el día de madrugada y regresar a casa cuando el sol ya se ha ocultado, dejando apenas tiempo para descansar, y mucho menos para disfrutar de actividades personales.
Además, el estrés y la insatisfacción laboral afectan la salud mental de la población. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país con las jornadas laborales más largas entre sus miembros, con un promedio anual de 2,148 horas trabajadas, muy por encima del promedio de 1,730 horas. Esto contribuye a altos niveles de estrés, ansiedad y depresión, condiciones que afectan a más del 15% de los trabajadores mexicanos, según la Secretaría de Salud.
Esta rutina extenuante ha hecho que muchos mexicanos abandonen sus sueños. Solo el 12% de la población adulta en México emprende o trabaja en algo que le apasiona, según cifras del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). La mayoría se adapta a lo que la vida le ofrece, no a lo que verdaderamente desea.
Es urgente replantear el modelo laboral y social que orilla a millones a trabajar solo para sobrevivir. Políticas públicas enfocadas en la reducción de jornadas laborales, mejores condiciones salariales y opciones de trabajo remoto podrían ser pasos clave para devolverle a las personas el control de su tiempo y acercarlas a sus verdaderas pasiones.
Porque una sociedad que trabaja solo para vivir difícilmente puede soñar con un futuro mejor.
