Por: Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía
En México el creciente problema de la contaminación lumínica, a menudo ignorado frente a otras formas más visibles de contaminación como la del aire o el agua, plantea serias implicaciones para la salud humana y la biodiversidad local. La urbanización desmedida y el aumento del uso de la luz artificial durante la noche no solo afectan los ecosistemas y procesos biológicos, sino también la calidad de vida de los habitantes urbanos. De acuerdo con los investigadores José González-Madrigal, Héctor Solano-Lamphar y Manuel Ramírez, la integración de la contaminación lumínica en la planeación urbana debe ser una prioridad para las políticas ambientales del país.
El Crecimiento de la Iluminación Artificial Nocturna
La expansión de la luz artificial nocturna ha aumentado significativamente con el crecimiento urbano de las ciudades mexicanas. Mientras que la luz tiene múltiples beneficios en términos de seguridad y productividad, su uso excesivo y mal diseño causa una serie de consecuencias no solo para la fauna y flora local, sino también para los seres humanos. Este fenómeno está directamente relacionado con los procesos de urbanización y, por ende, con la falta de regulaciones que gestionen adecuadamente su uso.
Los investigadores apuntan que, en lugar de solo enfocarse en la contaminación visible, como la del aire y el agua, la iluminación artificial debería ser reconocida como una forma significativa de contaminación ambiental. La luz excesiva durante la noche interrumpe los ritmos circadianos de numerosos organismos, desde insectos hasta mamíferos, afectando tanto su salud como su capacidad para realizar funciones vitales. Esto es especialmente preocupante en áreas cercanas a Áreas Naturales Protegidas (ANP), donde la biodiversidad se ve particularmente amenazada por el resplandor artificial.
La Relación entre Salud y Exposición Nocturna a la Luz Artificial
Numerosos estudios han demostrado los efectos negativos de la exposición prolongada a la luz artificial, que van desde la alteración de los ciclos de sueño hasta el aumento de ciertos tipos de cáncer. De hecho, investigaciones realizadas en Israel mostraron una correlación estadísticamente significativa entre la iluminación nocturna intensa y el riesgo de cáncer de mama, particularmente en áreas donde la luz artificial era lo suficientemente fuerte como para leer un libro durante la noche. Este fenómeno se debe a la alteración de la producción de melatonina, una hormona clave en la regulación del sueño y en la prevención del cáncer.
El trabajo de los expertos como Travis Longcore y Susan Golden sobre los efectos de la luz artificial en la salud humana destaca la importancia de reducir la exposición innecesaria a la luz nocturna. «El público necesita entender cómo la contaminación lumínica afecta nuestra salud, pero la investigación sobre este tema avanza lentamente», señaló Golden.
Impactos Ecológicos y Energéticos de la Contaminación Lumínica
Además de los riesgos para la salud, la contaminación lumínica también tiene repercusiones económicas y ecológicas. La luz que se emite en espacios donde no es necesaria representa un desperdicio de energía, lo que contribuye al gasto ineficiente de recursos públicos. En México, donde una gran parte de la electricidad se genera a partir de combustibles fósiles, este desperdicio de energía aumenta indirectamente las emisiones de gases de efecto invernadero y, por ende, el calentamiento global.
Según los investigadores mexicanos, el problema se agrava debido a la falta de un planeamiento urbano adecuado que considere la reducción de la contaminación lumínica. Muchos planes urbanos y de industrialización no toman en cuenta el impacto de una mala planificación de la iluminación, lo que resulta en niveles inadecuados de radiación en áreas urbanas y suburbanas.
Hacia una Planeación Urbana Responsable
Para mitigar estos efectos, se sugieren que las autoridades mexicanas implementen políticas de iluminación más responsables. Esto incluye el diseño de sistemas de iluminación que minimicen el desperdicio de luz, priorizando zonas donde realmente se necesite y se ajuste la intensidad de la luz según las actividades humanas. Además, es fundamental fomentar una cultura de conciencia ambiental que valore la importancia de la oscuridad natural para el bienestar humano y ecológico.
La investigación sobre la contaminación lumínica es aún incipiente en México, pero los estudios y esfuerzos globales, sugieren que esta forma de contaminación puede ser abordada mediante políticas públicas efectivas. La clave está en integrar la protección ambiental y la salud humana en la planeación urbana, de manera que se favorezca el desarrollo económico sin sacrificar la calidad de vida ni el equilibrio ecológicos.
