El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado nuevas medidas que intensifican la ya complicada guerra comercial con varios países clave. Esta semana anunció la imposición de aranceles del 25% a las importaciones provenientes de México y Canadá, así como un 10% adicional a productos provenientes de China. Las políticas han generado preocupación mundial y podrían desencadenar una nueva crisis comercial con fuertes consecuencias para la economía global.
Ante estas medidas, México, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, condenó enérgicamente la decisión y anunció medidas de represalia. Entre las acciones más destacadas se encuentra la imposición de aranceles a productos clave provenientes de Estados Unidos, como maquinaria, lácteos y productos electrónicos. Además, el gobierno mexicano decidió desplegar 10,000 elementos de la Guardia Nacional en la frontera compartida con Estados Unidos para controlar el flujo comercial y evitar posibles afectaciones en la frontera.
Claudia Sheinbaum destacó en conferencia de prensa la importancia de mantener la unidad nacional ante esta agresión económica y reiteró su compromiso de proteger los intereses comerciales de México. Sin embargo, tras una conversación telefónica con Trump, ambos líderes acordaron pausar las medidas arancelarias durante un mes para dar espacio a negociaciones diplomáticas.
Canadá, por su parte, también expresó su descontento con la decisión estadounidense. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, aseguró que su país responderá de manera proporcional y justa, defendiendo los intereses de su economía. Aunque no detalló las medidas específicas, se espera que Canadá implemente aranceles en sectores clave como la madera y el acero.
La directora de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, advirtió sobre el impacto negativo de estas acciones arancelarias. En una declaración contundente, señaló que la situación podría generar una desaceleración económica similar a la Gran Depresión de los años 30. «Las guerras comerciales nunca tienen ganadores; todos terminan perdiendo», subrayó la funcionaria. Sin embargo, la capacidad de la OMC para intervenir en el conflicto se ve limitada, ya que desde 2019 enfrenta un bloqueo parcial debido a la falta de jueces en su órgano de apelación, una situación provocada en gran medida por la administración estadounidense.
La Unión Europea tampoco ha quedado fuera del radar de Trump. El mandatario acusó al bloque europeo de mantener prácticas comerciales desleales y amenazó con imponer aranceles adicionales a productos como automóviles y maquinaria pesada. Estas declaraciones generaron incertidumbre entre los principales socios europeos, quienes ya enfrentan dificultades económicas derivadas de la inflación y la crisis energética. En contraste, Trump mostró optimismo respecto a las relaciones comerciales con el Reino Unido, indicando que ve en el país europeo un socio estratégico para fortalecer los lazos comerciales fuera de la Unión Europea.
La industria automotriz y tecnológica en Estados Unidos ha reaccionado con preocupación ante las nuevas políticas arancelarias. Empresas líderes del sector han comenzado a cabildear en contra de las medidas, argumentando que incrementarán los costos de producción y afectarán las cadenas de suministro, lo que se traducirá en precios más altos para los consumidores. Varios ejecutivos de empresas automotrices destacaron que una guerra comercial prolongada podría llevar a despidos masivos y la pérdida de competitividad en el mercado global. «No podemos permitir que estas decisiones afecten nuestra capacidad para innovar y competir en el mercado internacional», señaló un portavoz de General Motors.
La situación también ha generado tensiones políticas dentro de Estados Unidos. Un grupo de 42 congresistas, tanto demócratas como republicanos, ha instado a la administración Trump a revertir las órdenes ejecutivas. En una carta dirigida al presidente, los legisladores advirtieron que las medidas desestabilizarán las relaciones comerciales con México y Canadá, dos de los principales socios comerciales de Estados Unidos, y aumentarán los costos para las familias estadounidenses.
El conflicto arancelario liderado por Estados Unidos ha generado una nueva ola de tensiones en el comercio internacional. Las próximas semanas serán cruciales para definir el rumbo de las relaciones comerciales en América del Norte y evitar una crisis económica que podría tener repercusiones globales.
