EL ROL DE LAS FAMILIAS MEXICANAS FRENTE A LA DROGADICCIÓN: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA Y PSICOLOGÍA SOCIAL

Por: Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía

La drogadicción un problema  social complejo que enfrenta México en la actualidad, no por su impacto directo en la salud física y mental de los individuos, sino  por las profundas repercusiones que tiene en las dinámicas familiares y  tejido social en general. Las causas que originan la adicción son múltiples y varían desde factores sociales, culturales y familiares, hasta causas biológicas y psicológicas. En el contexto mexicano, las familias juegan un papel crucial en el origen y la rehabilitación de la drogadicción, lo que convierte la intervención familiar en un aspecto esencial para abordar este problema.
Según la Real Academia Española, «droga» se refiere a cualquier sustancia que altera las funciones bioquímicas o fisiológicas del organismo, ya sea con fines medicinales, industriales o recreativos. En este sentido, tanto las sustancias legales como  ilegales pueden tener efectos devastadores si son mal utilizadas, estas afectan a los jóvenes, quienes son más vulnerables de la adicción.
Causas de la Drogadicción: Un Fenómeno Complejo
Las causas más comunes son: la curiosidad, el estrés, las vivencias traumáticas, y la falta de motivación. La presión del grupo de amigos, la influencia de los medios de comunicación y buscar escapatoria ante problemas emocionales o familiares, son factores que afectan a los adolescentes. El consumo de drogas comienza como un forma de adaptación a un entorno social que las normaliza, al experimentar conductas disfuncionales en el hogar.
Estudios recientes señalan que las enfermedades mentales, como la depresión y la ansiedad, están relacionadas con el consumo de drogas, pues algunas personas recurren a ellas en busca de alivio. La interacción entre factores psicológicos y sociales crea un caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de la adicción. En México, el consumo de sustancias psicoactivas ha aumentado en las últimas décadas,  la marihuana es la droga de mayor prevalencia.
La Familia como Factor de Riesgo y de Protección
En el contexto mexicano, la familia juega un papel crucial en el origen y la prevención de la drogadicción. Cuando un niño crece en ambiente familiar disfuncional, marcado por violencia, pobreza, o presencia de adicciones, existe mayor probabilidad de repetir patrones de comportamiento adictivos en la adultez. La falta de comunicación, abandono emocional y normalización de comportamientos destructivos en el hogar, son factores que aumentan el riesgo de que los hijos caigan en el consumo de drogas.
La familia puede convertirse en entorno de protección que permita prevenir o tratar la adicción. El apoyo emocional y la involucración de los padres en la rehabilitación es fundamental para la recuperación de los individuos. La drogadicción no debe centrarse en la persona adicta, sino también en los miembros de la familia, quienes experimentan consecuencias psicológicas, como  depresión, ansiedad, debido a la convivencia con un ser querido que padece esta enfermedad.
El Contexto Social y la Realidad Mexicana
México, un país con una situación geográfica y social compleja. Vecino del principal mercado de consumo de drogas del mundo (Estados Unidos), se ha convertido en ruta de tránsito y en productor de  sustancias, lo que exacerba  el problema. Según datos de la Encuesta Nacional de Adicciones, el consumo de sustancias ilegales ha aumentado en los últimos años, siendo la marihuana, las metanfetaminas y la cocaína las drogas de mayor consumo.
La solución al problema de la drogadicción en México no puede ser un enfoque aislado,  debe abordar tanto la oferta como la demanda. A nivel familiar, se debe fortalecer la prevención mediante programas educativos que promuevan la salud mental, el manejo de emociones y las habilidades sociales. Es esencial brindar apoyo a las familias de los adictos, integrándolas en los procesos de rehabilitación.
A nivel gubernamental, se debe promover una política pública integral que combine la reducción de la oferta de drogas con el tratamiento de las personas adictas. Las medidas de prevención y de tratamiento deben incluir no solo la atención médica, sino también el apoyo psicológico para los individuos y sus familias. Programas de intervención temprana en escuelas, comunidades y familiares son esenciales para frenar la expansión de este problema.
Solo a través de un enfoque multidimensional, que involucre tanto a las autoridades como a la sociedad civil, podremos enfrentar de manera efectiva este desafío.

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