¿SIMPLES NÚMEROS EN UNA SOCIEDAD DESHUMANIZADA?

La humanidad ha quedado atrapada en una maquinaria que solo reconoce cifras y estadísticas. En el mundo de las empresas y la burocracia, el sentido de la moral y la empatía ha sido sacrificado en nombre de la eficiencia y el lucro. Ya no somos individuos con historias y necesidades únicas, sino piezas intercambiables que deben encajar en un sistema obsesionado por maximizar ganancias. Esta lógica fría e impersonal, que alguna vez fue exclusiva del sector productivo, ha invadido incluso áreas tan sensibles como la salud y la educación.

El problema tiene su origen en un sistema económico global que prioriza el crecimiento a toda costa. Según el Banco Mundial, en 2023 las empresas multinacionales reportaron ganancias récord, con un crecimiento del 12% respecto al año anterior. Sin embargo, estos números contrastan con la precarización laboral: el 45% de la fuerza laboral global sigue trabajando sin acceso a derechos básicos. Esto no es una coincidencia, sino el resultado de una mentalidad empresarial donde el trabajador es visto como un costo que debe minimizarse, no como un ser humano.

El consumidor tampoco escapa de esta dinámica. Las estrategias comerciales actuales están diseñadas para hacer sentir al cliente como parte de una estadística más. Se ofrece atención automatizada y respuestas genéricas que desprecian la complejidad de las necesidades humanas. De acuerdo con la consultora McKinsey, el 70% de los consumidores en América Latina manifiesta sentirse insatisfecho con la atención que recibe debido al trato impersonal y la falta de soluciones personalizadas.

Esta mentalidad empresarial se ha extendido al ámbito público. En las instituciones gubernamentales, la burocracia ha adoptado la estandarización como solución mágica para agilizar procesos. Sin embargo, esto genera graves consecuencias cuando se trata de temas que afectan directamente la vida de las personas. Un ejemplo alarmante es el sector salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que el 45% de las personas en países de ingresos bajos y medios no reciben la atención médica adecuada. Esto se debe, en gran medida, a protocolos generalizados que ignoran las condiciones particulares de cada paciente.

El ámbito educativo enfrenta problemas similares. Los sistemas educativos han sido diseñados bajo la lógica de la uniformidad: se evalúa a los estudiantes con las mismas pruebas estandarizadas, sin importar sus contextos sociales, habilidades o formas de aprendizaje. Según la UNESCO, más del 30% de los estudiantes en América Latina abandonan la escuela secundaria, muchas veces porque el sistema no se adapta a sus realidades. La educación, que debería ser un espacio para la diversidad y el desarrollo individual, se ha transformado en una fábrica de números y estadísticas.

La obsesión por la eficiencia y la estandarización tiene una lógica aparente: facilita procesos, reduce costos y permite medir resultados. Sin embargo, no todo en la vida puede ni debe ajustarse a esta lógica mecánica. Temas como la salud, la educación y la atención a las personas requieren flexibilidad, comprensión y un enfoque centrado en la persona. El intento de estandarizarlo todo resulta en la deshumanización de servicios esenciales y la perpetuación de inequidades.

Es urgente replantear nuestras prioridades. No podemos seguir aceptando que la eficiencia sea el único criterio de éxito. Las empresas deben volver a valorar la calidad de sus productos y servicios, pero sobre todo, el trato humano hacia sus trabajadores y clientes. Los gobiernos tienen la responsabilidad de implementar políticas públicas que reconozcan la diversidad de necesidades y situaciones.

El camino hacia una sociedad más justa y humana pasa por recuperar la empatía y la dignidad. Dejemos de ser simples números en una hoja de cálculo. Volvamos a ser personas con historias, sueños y derechos. Solo así podremos construir un futuro donde la eficiencia no sea una excusa para la deshumanización, sino una herramienta para el bienestar colectivo.

Por: Angel Flores

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