ASESINAN A VETERINARIO TRAS LA MUERTE DE UNA PERRITA YORKSHIRE EN TULTEPEC

La violencia en México sigue cobrando víctimas en los sectores más inesperados. Esta vez, un veterinario perdió la vida a manos de quienes no pudieron aceptar la realidad de un procedimiento médico. Héctor Hernández Cañas, un veterinario de 45 años, fue asesinado en Tultepec, Estado de México, tras haber sido amenazado y extorsionado por los dueños de una perrita Yorkshire que murió después de una cirugía de emergencia.

El 22 de enero, una pareja llevó a su mascota, Mía, a la clínica de Héctor porque había ingerido un hueso que le obstruía el esófago. Buscando una segunda opinión, primero se retiraron, pero después regresaron para que el veterinario realizara la cirugía. A pesar de que el procedimiento fue exitoso en la extracción del hueso, la perrita tuvo complicaciones postoperatorias y falleció por un paro cardiorrespiratorio. Lo que debería haber quedado como una lamentable pérdida se convirtió en un caso de hostigamiento y violencia.

Los dueños de la perrita, incapaces de aceptar lo sucedido, iniciaron una campaña de desprestigio en contra del veterinario, acusándolo de negligencia. Pero no se quedaron ahí: exigieron 50 mil pesos como compensación y comenzaron a amenazarlo. Héctor, en un intento por defenderse, denunció públicamente los hechos y difundió videos de seguridad donde se evidenciaban las extorsiones. La respuesta no fue la justicia, sino la muerte. Días después, fue atacado con un arma blanca, recibiendo heridas en el rostro y el torso que le arrebataron la vida.

Este caso no solo muestra la falta de control sobre la violencia cotidiana, sino también el riesgo que enfrentan los profesionales de la salud, incluyendo a quienes se dedican al bienestar animal. La presión social, el desconocimiento médico y la incapacidad de aceptar la muerte convierten a médicos, enfermeros y veterinarios en blancos de ataques irracionales.

Hasta ahora, las autoridades del Estado de México no han informado sobre detenidos ni avances en la investigación. Mientras tanto, la comunidad veterinaria y la sociedad en general exigen justicia para Héctor Hernández Cañas. Pero la pregunta es: ¿cuántos más deben morir antes de que la violencia y la impunidad dejen de ser la norma?

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