El Servicio de Administración Tributaria (SAT) lanzó recientemente su nuevo portal con la promesa de ser más intuitivo y accesible para los contribuyentes. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta afirmación. Lejos de simplificar los trámites fiscales, este portal ha resultado ser un dolor de cabeza para quienes intentan cumplir con sus obligaciones tributarias.
Desde su día de lanzamiento, los usuarios han reportado múltiples fallos en el acceso y el funcionamiento de los apartados más esenciales, como la presentación de declaraciones provisionales o definitivas y la emisión de facturas. En lugar de facilitar el proceso, el nuevo portal parece haber sido diseñado sin considerar la diversidad de contribuyentes que lo utilizan, muchos de los cuales no cuentan con la asesoría de un contador debido a sus limitados ingresos. Para los pequeños contribuyentes, esto se traduce en un verdadero martirio, al convertir lo que debería ser un trámite sencillo en un desafío técnico frustrante.
Además, la interfaz adoptada por el SAT parece un fallido intento de emular las aplicaciones móviles de Android, careciendo de la fluidez y accesibilidad necesarias para una navegación eficiente. En lugar de ofrecer accesos rápidos y directos, obliga a los usuarios a recorrer un laberinto de menús y opciones que dificultan aún más la experiencia.
Uno de los aspectos más preocupantes es el portal de declaraciones con información precargada, el cual presenta discrepancias con las facturas timbradas. Esta inconsistencia ha generado confusión y desesperación entre los contribuyentes, quienes se enfrentan a cifras que no coinciden con sus registros sin recibir una explicación clara sobre el fundamento legal de estas diferencias.
El SAT parece olvidar que la tributación en México ya es una carga pesada para muchos, y en lugar de ofrecer herramientas que faciliten el cumplimiento de las obligaciones fiscales, impone un sistema que sólo añade obstáculos. El problema no radica únicamente en la deficiencia del portal, sino en la desconexión del SAT con la realidad de los contribuyentes.
Este nuevo portal, lejos de ser una solución, se ha convertido en una burla para los millones de mexicanos que año con año pagan impuestos. Impuestos que, en muchas ocasiones, no se destinan a combatir los problemas sociales del país, sino a costear los elevados sueldos de funcionarios públicos que, en su mayoría, parecen más preocupados por calentar una silla que por ofrecer soluciones reales a la ciudadanía.
Por: Angel Flores
