La empatía entendida como la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otra persona, juega un papel esencial en las relaciones sociales. Promoviendo el entendimiento mutuo y reduciendo conflictos. A nivel psicológico las personas empáticas tienden a tener relaciones más saludables y satisfactorias, ya que las personas empáticas suelen contar con redes de apoyo más sólidas.
En un contexto social la empatía permite a los individuos ponerse en el lugar del otro, comprender sus emociones y responder de manera adecuada. Mejora la comunicación, fomenta un ambiente de confianza y respeto. En una sociedad cada vez más diversa y globalizada, se convierte en un recurso imprescindible para la convivencia, ayuda a superar prejuicios y a construir puentes entre diferentes culturas y valores.
En el ámbito familiar los padres que desarrollan habilidades empáticas pueden responder de manera más adecuada a las necesidades emocionales de sus hijos, lo que favorece el desarrollo de una autoestima saludable en los niños y adolescentes. En las relaciones de pareja, contribuye a la resolución pacífica de conflictos y mejora la calidad del vínculo afectivo.
En el ámbito laboral los líderes empáticos son efectivos en la gestión de equipos, logran comprender las motivaciones y preocupaciones de sus colaboradores, promueven un ambiente laboral inclusivo y productivo lo que redunda en el éxito de las organizaciones.
En las comunidades educativas los docentes pueden crear un ambiente en el que los alumnos se sientan comprendidos, lo que mejora su bienestar emocional y favorece el aprendizaje. Juega un rol importante en la inclusión, ayuda a sensibilizar a los estudiantes respecto a la diversidad, promueve la aceptación de diferentes culturas, capacidades y estilos de vida.
Los alumnos empáticos tienen mayor capacidad para trabajar en equipo, respetar opiniones ajenas y apoyar a sus compañeros en momentos de dificultad. Su desarrollo desde temprana edad contribuye a la formación de ciudadanos más responsables y comprometidos con el bienestar colectivo.
Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe, en 2024 destacó en que «la enseñanza de habilidades socioemocionales abre nuevas puertas para nuestros estudiantes, lo que mejora no solo el rendimiento académico, sino también su bienestar emocional e integral». Además, agregó: «Al seguir fomentando la empatía, la apertura a la diversidad y la autorregulación, estamos ayudando a construir una generación más resiliente, consciente del otro y preparada para los retos del futuro».
Por: Vianey Esparza
