MÉXICO ENFRENTA SU PEOR CRISIS HÍDRICA EN DÉCADAS

México atraviesa una de las peores crisis hídricas de su historia reciente. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que la disponibilidad de agua por habitante ha disminuido de forma alarmante, mientras que el 83.6% del territorio nacional presenta algún grado de sequía, siendo las regiones del norte y centro del país las más afectadas.

En 2005, el volumen de agua renovable por habitante en el Valle de México era de 191 metros cúbicos anuales. Para 2025 esta cifra ha descendido a 139 metros cúbicos y se estima que llegará a 136 en los próximos cinco años. Estas cifras están muy por debajo del umbral de estrés hídrico definido por la ONU, que es de 1,700 metros cúbicos por persona al año, y cada vez más cerca del límite de escasez absoluta de 500 metros cúbicos.

Actualmente 32 distritos de riego reportan afectaciones por sequía, lo que compromete la producción de cultivos básicos como el maíz, frijol y trigo. A esto se suman 26 zonas metropolitanas con niveles críticos en sus fuentes de abasto, incluyendo ciudades como Monterrey, Tijuana, Culiacán, Los Cabos y la Ciudad de México. Presas como La Boca y El Cuchillo, en Nuevo León, operan a menos del 15% de su capacidad.

Los impactos no son solo ambientales. Se estima que las pérdidas económicas derivadas de esta crisis superan los 40 mil millones de pesos al año, afectando principalmente a la agricultura, ganadería y el sector industrial. Investigadores como Karina Caballero señalan que también hay un riesgo creciente para la seguridad alimentaria nacional, ya que la reducción en la disponibilidad de agua puede alterar severamente las cadenas de suministro de alimentos.

Frente a este panorama el Gobierno Federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, presentó en noviembre de 2024 el Plan Nacional Hídrico. Esta estrategia incluye la revisión de más de 510 mil concesiones de agua, la construcción de 14 nuevos acueductos y presas en el norte del país, la creación del Registro Nacional de Agua para el Bienestar y una inversión de 75 mil millones de pesos en infraestructura durante 2025. La coordinación estará a cargo de la Comisión Nacional del Agua en conjunto con gobiernos estatales y el sector privado.

En el caso de la Ciudad de México la situación también es crítica. José Mario Esparza, titular del agua en la capital, indicó que cerca del 40% del agua distribuida se pierde por fugas, lo que representa más de 4 mil litros por segundo. A pesar de esta situación aseguró que hay suficiente agua si se gestiona de manera más eficiente. Para ello se prevé la modernización de la red, la recuperación de agua de lluvia y mejoras en los sistemas de potabilización.

La crisis hídrica en México es un problema de múltiples dimensiones que exige respuestas coordinadas, inversiones sustanciales y una transformación urgente en la manera en que el país gestiona su recurso más vital. El acceso al agua, reconocido como un derecho humano en la Constitución, está en riesgo si no se actúa con responsabilidad y visión de futuro.

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