Este martes 29 de abril se llevó a cabo el Primer Simulacro Nacional 2025 en México, como parte de una estrategia federal para fomentar la cultura de la prevención y evaluar la capacidad de respuesta ante emergencias sísmicas. El ejercicio, que comenzó a las 11:30 horas tiempo del centro del país, conmemoró también el 40 aniversario del devastador sismo de 1985.
La hipótesis planteada para este simulacro fue la de un sismo de magnitud 8.1 con epicentro en el Golfo de Tehuantepec, frente a las costas de Oaxaca, a una profundidad de 40.1 kilómetros. Se contempló un escenario de alta intensidad sísmica que afectaría gravemente a varias entidades del país, incluida la Ciudad de México, con daños significativos en viviendas, infraestructura urbana y patrimonio histórico.
En total, las 32 entidades federativas participaron en el ejercicio. La alerta sísmica fue activada en 11 estados: Chiapas, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala. La difusión de la alerta se realizó mediante 14 mil 491 altavoces públicos, así como a través de radio, televisión y mensajes enviados por el sistema Cell Broadcast a dispositivos móviles.

En la capital del país, se ejecutaron acciones especiales para fortalecer los protocolos de emergencia. En el Zócalo se simuló el colapso de un edificio, con participación de cuerpos de rescate y unidades médicas. De igual forma, en el centro comercial Reforma 222 se realizó un ejercicio de rescate de personas atrapadas. Estas acciones estuvieron coordinadas por la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, con monitoreo desde el C5 y operativos territoriales para detectar posibles afectaciones simuladas.
Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para participar activamente y seguir las recomendaciones establecidas. Estas incluyen interrumpir actividades al escuchar la alerta, replegarse hacia zonas de menor riesgo, conservar la calma, dirigirse a puntos de reunión preestablecidos y verificar la integridad del grupo. Posterior al simulacro, se sugiere hacer una evaluación de los procedimientos para fortalecer la preparación frente a eventos reales.
Este ejercicio representa un esfuerzo conjunto entre el gobierno y la sociedad para generar conciencia, prevenir tragedias y salvar vidas ante el constante riesgo sísmico que enfrenta el país.
