ALARMANTE OLA DE PINCHAZOS EN EL METRO DE LA CDMX PONE EN JAQUE LA SEGURIDAD DE LOS USUARIOS

En las últimas semanas, el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México se ha convertido en escenario de una serie de ataques inquietantes. Al menos 21 personas han denunciado haber sido víctimas de “pinchazos” con objetos punzocortantes, presuntamente jeringas, mientras se encontraban en distintas estaciones del sistema. Los hechos no solo han generado pánico entre los usuarios, sino también han puesto en evidencia la vulnerabilidad de la seguridad en uno de los transportes más utilizados del país.

Entre las estaciones donde se han reportado estos incidentes se encuentran Bellas Artes, Pino Suárez, Allende, Viveros, Polanco e Indios Verdes. Incluso se ha registrado un caso en la estación San Juan de Aragón del Metrobús. Las víctimas, en su mayoría adultos jóvenes, refieren sentir un pinchazo repentino y posteriormente síntomas como mareo, somnolencia o malestar general. Algunos de ellos han tenido que ser trasladados a hospitales para recibir atención médica y ser sometidos a pruebas toxicológicas.

El caso más reciente ocurrió el 28 de abril, cuando tres personas denunciaron haber sido agredidas en distintos puntos de la red. Uno de ellos, un hombre de 30 años, fue atacado en la estación Pino Suárez. Tras solicitar ayuda, fue auxiliado por personal de emergencia y trasladado a un hospital. Hasta ahora, las autoridades no han confirmado si en los cuerpos de las víctimas se han encontrado rastros de sustancias químicas, aunque ya se realizan los análisis correspondientes.

Frente a esta preocupante situación, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ha iniciado diversas carpetas de investigación. Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha incrementado la presencia policial en estaciones consideradas de alto riesgo. Sin embargo, la respuesta institucional parece insuficiente frente a la gravedad del problema. Hasta el momento, no se ha detenido a ningún sospechoso ni se ha dado una explicación clara sobre el posible móvil detrás de estos ataques.

La falta de resultados concretos y de una estrategia clara por parte de las autoridades ha desatado fuertes críticas entre ciudadanos y expertos en seguridad. La desinformación y el miedo se propagan con rapidez, alimentados por testimonios en redes sociales y medios de comunicación. A pesar de la magnitud de los reportes, las autoridades aún no han activado una campaña masiva de prevención ni han establecido protocolos claros para el resguardo de los pasajeros.

Mientras tanto, organizaciones civiles y colectivos feministas advierten que estos actos podrían tener connotaciones más profundas, relacionadas con violencia de género, acoso o incluso trata de personas. La opacidad con la que se está manejando la situación deja un espacio abierto a la especulación y la desconfianza ciudadana.

Los usuarios del Metro, por su parte, comienzan a tomar medidas por su cuenta. Algunos viajan acompañados, otros evitan horarios de alta afluencia o prefieren rutas alternas. El temor ha modificado la rutina diaria de miles de personas. La pregunta es clara y urgente ¿Cuántos casos más deberán ocurrir para que se actúe con la contundencia que la situación amerita?

La seguridad en el transporte público no puede ser una promesa vacía. Es un derecho fundamental que hoy, para muchos capitalinos, se siente lejano y frágil.

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