EL BURRO HIDALGUENSE: ENTRE LA HISTORIA, EL TRABAJO Y LA NECESIDAD DE UNA VIDA DIGNA

Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía

En los campos de Hidalgo, entre milpas, nopaleras y caminos rurales, una figura discreta pero vital ha acompañado al campesino durante siglos: el burro. Animal noble, trabajador incansable y símbolo cultural de la vida rural, parte del ADN del estado. En la actualidad enfrenta el abandono, el desprestigio y una preocupante reducción en su población. A la par, nuevas voces exigen dignificar su vida y su papel.
De acuerdo con estudios de la UNAM y un reciente artículo titulado El burro y su influencia en los mexicanos, este animal deja una profunda huella en la cultura popular, la economía campesina y la historia nacional. Hidalgo, con su fuerte arraigo rural y sus comunidades agroganaderas, no ha sido la excepción.
Desde el Valle del Mezquital hasta la Sierra Otomí-Tepehua, el burro ha sido parte de la vida cotidiana en comunidades donde aún se utilizan para acarrear leña, transportar agua o ayudar en la milpa.
En las fiestas patronales o los carnavales rurales, se les adorna, se les pinta y se les pasea como parte del folclor. Inspiración de canciones, cuentos y dichos populares: desde “más terco que un burro” hasta “trabaja como burro”.
Sin embargo, como advierte el doctor Mariano Hernández Gil, investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, esta imagen cultural convive con el abandono y la explotación. “Históricamente maltratado, infravalorado y sin derechos reales”, afirma.
Aunque no existen cifras públicas precisas del censo actual de burros en Hidalgo, se sabe que el estado forma parte del corredor centro del país con mayor tradición en uso de equinos de carga, junto con Puebla, Veracruz y Oaxaca. En años pasados, municipios como Actopan, Ixmiquilpan y Huejutla reportaron alta presencia de burros como parte del sistema de vida de las comunidades indígenas y mestizas.
Según datos de la FAO y del INEGI, en las últimas décadas la población de burros en México disminuyó drásticamente: de 1.5 millones en 1994 a solo 581 mil en 2010. Muchos fueron desplazados por tractores, motos o simplemente abandonados. Hidalgo no fue la excepción.
“Es muy triste ver cómo los burros, después de toda una vida de servicio, son dejados a su suerte cuando ya no pueden trabajar”, lamenta Lourdes Pérez, voluntaria en proyectos de rescate animal en el altiplano hidalguense.
Afortunadamente, se están abriendo nuevas rutas para reivindicar al burro. Desde hace más de 30 años, la UNAM colabora con santuarios internacionales y organizaciones locales para promover el bienestar animal, incluyendo a los burros. En Querétaro y Oaxaca se establecieron clínicas móviles, talleres comunitarios y campañas de vacunación que también podrían implementarse en Hidalgo.
“Los burros no son tontos, ni flojos. Tienen gran memoria, son nobles y aguantadores. Pero también necesitan descanso, comida adecuada y atención veterinaria”, explica Hernández Gil.
Uno de los grandes desafíos es cambiar la percepción social. “Si el burro se muere, no es solo un animal menos. Es parte de una cultura que también se está apagando”, comenta la antropóloga Carolina Trejo, quien ha documentado la relación simbólica entre las comunidades hñähñu y sus animales de trabajo.
En tiempos donde se habla de sustentabilidad, rescate cultural y bienestar animal, Hidalgo tiene una oportunidad histórica: proteger al burro como parte de su patrimonio vivo. Más que una reliquia del pasado, puede ser un puente hacia un campo más justo, consciente y respetuoso.
Desde la sierra hasta el altiplano, en las ferias y en los ejidos, el burro ha estado presente. Ahora nos toca a nosotros estar presentes para él.

¿Sabías que…?
• México es el país con más mulas del mundo, y el cuarto en población de burros.
• Cada año, se comercializan entre 10 y 11 millones de pieles de burro a nivel mundial, muchas con destino al mercado asiático para su uso en remedios tradicionales.
• En Hidalgo, muchas familias rurales aún dependen del burro para tareas donde no hay acceso vehicular.

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