El arresto de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, junto a Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, el pasado 25 de julio, ha provocado un estallido de violencia en el estado de Sinaloa y ha generado tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos.
La operación, realizada por autoridades estadounidenses en un aeropuerto rural de Nuevo México, tomó por sorpresa al gobierno mexicano, quien exigió explicaciones inmediatas, señalando que no fue informado de la detención, lo que representa una posible violación a la soberanía nacional.
Desde la captura, la fractura interna en el Cártel de Sinaloa se ha profundizado. Las facciones de La Mayiza, lideradas por la familia Zambada, y Los Chapitos, encabezadas por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, han entrado en una lucha de poder que ha desatado una ola de violencia sin precedentes en Badiraguato y Culiacán.
Entre septiembre de 2024 y julio de 2025, Sinaloa ha registrado más de 1,500 desapariciones y cerca de 900 homicidios, duplicando las cifras del año anterior. Las autoridades locales han reportado bloqueos, ataques armados y desplazamientos forzados de cientos de familias.
El impacto social ha sido devastador: las clases presenciales en varias regiones fueron suspendidas, el turismo se desplomó y numerosos negocios cerraron sus puertas ante el clima de inseguridad.
A nivel diplomático, la situación ha tensado las relaciones entre México y Estados Unidos. Mientras en Washington defienden la operación como parte de su lucha contra el narcotráfico, en Palacio Nacional se cuestiona la falta de coordinación y el respeto a las leyes mexicanas. Analistas advierten que este episodio, lejos de debilitar al crimen organizado, podría detonar nuevas guerras internas y una expansión de la violencia hacia otros territorios.
Ismael Zambada fue trasladado a Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico y crimen organizado. Su defensa busca evitar la pena de muerte. La incertidumbre sobre el futuro del liderazgo en el Cártel de Sinaloa mantiene al país en vilo.
La detención de “El Mayo” podría marcar un punto de inflexión en la configuración del narcotráfico en México, pero también abre la puerta a una crisis de violencia prolongada.
