EL MATRIMONIO EN MÉXICO CADA VEZ MÁS FRÁGIL ANTE EL AVANCE DEL DIVORCIO

En México, la idea del “para siempre” en el matrimonio se desvanece con cada generación. Según cifras del INEGI, en 2023 se registraron 163 mil 587 divorcios frente a 501 mil 529 matrimonios, lo que significa que por cada 100 bodas hubo 32.6 separaciones legales. Esta proporción se ha duplicado en apenas una década: en 2010 los divorcios representaban el 15.1 por ciento de los matrimonios, mientras que en 2022 y 2023 se consolidó un promedio de 33 por ciento. No se trata de una cifra menor, sino de un cambio social profundo que refleja tanto la fragilidad de los vínculos conyugales como la transformación de los roles sociales.

El matrimonio en México dura en promedio entre 17 y 18 años, sin embargo la distribución es desigual. En 2023, el 33.8 por ciento de las parejas que se divorciaron había estado unidas por más de dos décadas, mientras que el 18.7 por ciento se separó en un lapso de apenas uno a cinco años. El rango de edad más común para divorciarse se sitúa entre los 36 y 40 años en las mujeres y entre 38 y 43 en los hombres, lo que muestra que la ruptura suele llegar en plena etapa productiva.

Las causas de este fenómeno van más allá de las cifras. El 67.5 por ciento de los divorcios en 2023 se tramitó bajo la modalidad incausada, conocida como divorcio exprés, que no exige motivos ni consenso de la pareja para concretarse. Este cambio legal ha facilitado el proceso, pero también visibiliza la poca disposición de muchas parejas a sostener vínculos que ya no responden a sus expectativas. La independencia económica de las mujeres, la reducción del estigma social, la violencia doméstica y el desencanto con un modelo tradicional de matrimonio han abonado a esta ruptura estructural.

Si bien antes los matrimonios duraban más, no necesariamente eran más felices. Las barreras legales, religiosas y sociales que impedían el divorcio obligaban a muchas parejas a permanecer en relaciones insatisfactorias o incluso violentas. Hoy esas ataduras se han debilitado y las cifras lo evidencian: casi uno de cada tres matrimonios termina en separación legal. Este dato interpela a la sociedad mexicana sobre el verdadero valor del matrimonio en el siglo XXI, donde la expectativa de realización personal se impone sobre la obligación moral o religiosa de permanecer unidos.

Lo que antes era visto como fracaso hoy es entendido como decisión. Pero en medio de esta nueva libertad, la pregunta que queda abierta es si México está construyendo relaciones más sanas y conscientes o si simplemente el matrimonio ha dejado de ser el núcleo sólido que alguna vez sostuvo a la familia tradicional. La alta tasa de divorcios no solo refleja un cambio legal y cultural, sino también la profunda crisis de una institución que, aunque todavía se celebra con fiesta y ritual, ya no garantiza permanencia.

Por: Roberto Flores Piña

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