PUEBLOS INDÍGENAS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL: DERECHOS ANCESTRALES FRENTE A LOS RETOS DEL FUTURO DIGITAL

Por: Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía


     En su resolución A/RES/49/214 del 17 de febrero de 1995, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó que cada 9 de agosto se conmemore el Día Internacional de los Pueblos Indígenas como una jornada clave para visibilizar las culturas originarias, sus desafíos y contribuciones fundamentales a la humanidad.
La Directora General de la UNESCO Audrey Azoulay, advierte:
     “La inteligencia artificial ofrece la posibilidad de mejorar la transmisión de los conocimientos ancestrales. Sin embargo, a falta de salvaguardias que garanticen su desarrollo ético e inclusivo, podría provocar la exclusión digital, reforzar prejuicios nocivos y desnaturalizar las lenguas indígenas”.
     En un contexto global los pueblos indígenas suman más de 476 millones de personas, agrupadas en más de 5,000 comunidades en 90 países. Aunque representan solo el 6 % de la población mundial, constituyen al menos el 15 % de los más pobres, enfrentando exclusión persistente en salud, educación, territorio, desarrollo sostenible y participación política.
     El artículo 14 de la Declaración de la ONU reconoce el derecho de los pueblos indígenas a establecer sistemas educativos propios, en sus lenguas maternas y conforme a sus métodos culturales. Este compromiso se alinea con el ODS 4 de la Agenda 2030, que promueve una educación inclusiva para todos.
     La UNESCO participa activamente en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022–2032), buscando proteger las más de 7,000 lenguas que existen en el mundo, de las cuales el 40 % está en riesgo de desaparecer.
     En el estado de Hidalgo, el panorama indígena es particularmente significativo. Según datos  del Censo 2020 del INEGI, son 362,629 personas mayores de tres años quienes hablan alguna lengua indígena equivalente al 12.3 % de la población estatal.
     En cuanto al Catálogo de Pueblos y Comunidades Indígenas de Hidalgo, originalmente elaborado en 2013 con 1,004 localidades en 31 municipios, fue ampliado en 2022 a un total de 1,227 localidades en 44 municipios, integrando municipios como Pachuca, Tula, Zacualtipán, Singuilucán, Metepec, Molango, Pacula, Huichapan, Juárez Hidalgo y otros.
    En 2025 el Catálogo Nacional incluyó 249 comunidades de Hidalgo, en municipios como Ixmiquilpan (67), Alfajayucan (32), Cardonal (25), Tasquillo (23), Chilcuautla (18), Zimapán (42) y Nicolás Flores (25).
    Durante la pandemia de COVID‑19 las comunidades indígenas demostraron una notable resiliencia, al implementar medidas de prevención fundamentadas en saberes tradicionales: aislamiento comunitario, cierres territoriales y difusión de información en lenguas originarias. El lema del Día Internacional de 2020, “COVID‑19 y la resiliencia de los pueblos indígenas”, resaltó esa capacidad de organización y resistencia.
     Este año, bajo el lema “Pueblos indígenas e IA: defendiendo derechos, construyendo futuros”, el enfoque se centra en cómo la inteligencia artificial (IA)emerge como una herramienta transformadora, pero también como una fuente generadora de riesgos y exclusión para las comunidades indígenas.
     Aunque la IA representa una herramienta poderosa para la preservación lingüística, el monitoreo ambiental y la revitalización cultural, su desarrollo actualmente excluye a los pueblos indígenas, lo que expone sus datos y saberes ancestrales a riesgos de explotación sin consentimiento, o a la imposición de sistemas diseñados desde lógicas ajenas a su cosmovisión.
     Proyectos esperanzadores han surgido en distintas partes del mundo: en Polinesia, se utiliza IA para monitorear la salud de los arrecifes de coral; en zonas inuit, herramientas predictivas se combinan con saberes tradicionales para enfrentar impactos del cambio climático; en Nueva Zelanda, aplicaciones lingüísticas ayudan a revitalizar el idioma maorí —ejemplos claros de inclusión tecno-cultural.
     La publicación “IA centrada en los pueblos indígenas: perspectivas desde América Latina y el Caribe” de la UNESCO insiste en respetar la autonomía cultural y la soberanía de datos al integrar sus perspectivas en las políticas tecnológicas.
     La ONU y la UNESCO exhortan a gobiernos, empresas tecnológicas y la sociedad civil a incluir a los pueblos indígenas como co-creadores de las tecnologías emergentes. Solo así la IA podrá ser un puente que fortalezca, en lugar de erosionar, su cultura, saberes y autodeterminación.
     «No podemos construir un futuro justo sin escuchar las voces del pasado,» subrayan líderes indígenas. El desafío está planteado: la tecnología debe actuar como un facilitador del conocimiento ancestral, no como su usurpador

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