8 DE SEPTIEMBRE: DÍA INTERNACIONAL DEL PERIODISTA: “LIBERTAD PARA TODOS INCLUSO PARA LOS QUE INCOMODAN”

Por Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía.


“Si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella para nada.” Noam Chomsky, lingüista y activista político.
Cada 8 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Periodista, una fecha que trasciende la celebración gremial para convertirse en un llamado universal a la defensa de la libertad de expresión, el derecho a la información y el compromiso con la verdad, especialmente en contextos donde estos principios están en riesgo.
Fecha establecida durante el Primer Congreso Nacional de Periodistas en Córdoba, Argentina, en 1938, como homenaje al periodista y escritor checo Julius Fučík, quien fue ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943. Su obra póstuma: Reportaje al pie de la horca, escrita clandestinamente desde la prisión, se convirtió en un símbolo de la resistencia intelectual frente al totalitarismo. Traducido a más de ochenta idiomas, este testimonio sigue siendo un referente de valentía profesional y compromiso humano.
La conmemoración de este día se inscribe dentro de un marco más amplio de los derechos humanos. Como recuerda el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho a “investigar, recibir y difundir informaciones y opiniones, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
En este sentido, el trabajo del periodista no se limita a la transmisión de hechos: es una labor ética, política y social que consiste en cuestionar el poder, dar voz a los sectores silenciados, denunciar injusticias y abrir espacios de debate público. Como tal, el ejercicio libre del periodismo es una condición indispensable para la democracia.
En la actualidad, el Día Internacional del Periodista se celebra en un contexto marcado por la represión, la persecución y la violencia contra los profesionales de la comunicación. Diversos informes de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF), Artículo 19 y la UNESCO dan cuenta de un panorama alarmante: periodistas asesinados, encarcelados o censurados en diversas regiones del mundo, simplemente por cumplir con su deber de informar.
El periodismo ha dejado de ser un oficio seguro. En países como México, el más mortífero del continente para la prensa, el ejercicio del periodismo puede costar la vida. Desde 2000, más de 160 periodistas han sido asesinados en el país, la mayoría de ellos en completa impunidad. Esto revela no solo la fragilidad institucional, sino también la urgencia de fortalecer mecanismos de protección y de garantizar condiciones dignas para el trabajo periodístico.
Durante la pandemia de COVID-19, quedó demostrado que el acceso a información verificada y confiable puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En medio de la desinformación, el trabajo periodístico se consolidó como un bien público global. Los periodistas, muchas veces sin equipos de protección y con salarios precarios, siguieron informando desde hospitales, zonas de riesgo o comunidades marginadas.
Ya sea al denunciar corrupción, cubrir conflictos armados o desmentir noticias falsas, la labor de la prensa es vital para la salud democrática de las sociedades. Por ello, este 8 de septiembre no es solo una fecha para felicitar a quienes se dedican al periodismo, sino una oportunidad para defender activamente su trabajo.
Como sugiere Noam Chomsky, la verdadera prueba de una sociedad democrática está en su capacidad de tolerar las voces que incomodan. Defender la libertad de prensa no significa proteger únicamente a los medios que coinciden con nuestra visión del mundo, sino también a aquellos que cuestionan, contradicen o provocan.
Una sociedad que persigue periodistas es una sociedad que teme a la verdad. Y una sociedad que teme a la verdad, difícilmente podrá ejercer plenamente sus derechos.
Este 8 de septiembre, Día Internacional del Periodista, debemos renovar nuestro compromiso colectivo con: Celebrar los principios fundamentales de la libertad de prensa.
Evaluar y denunciar las amenazas que enfrentan los medios de comunicación. Defender la independencia editorial frente a presiones políticas o económicas. Recordar a quienes han perdido la vida por informar.
La libertad de expresión es mucho más que una consigna: es una garantía básica de nuestra humanidad compartida. Honrar a los periodistas es, en última instancia, honrar nuestro derecho a saber, a opinar y a construir sociedades más justas e informadas.

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