Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía.
Mientras los juegos mecánicos iluminan el cielo nocturno y los pasillos del recinto ferial se llenan de aromas, colores y música, miles de familias acuden con entusiasmo a la Feria San Francisco 2025, una de las celebraciones más emblemáticas del estado de Hidalgo.
Detrás del ambiente festivo y comercial, especialistas advierten sobre un fenómeno que, aunque normalizado está dejando huellas silenciosas en la salud mental de muchos: el consumismo excesivo.
Según cifras del Programa Estatal de Desarrollo de Hidalgo 2025, el crecimiento del comercio y servicios en la región ha sido impulsado de forma significativa por eventos masivos como la feria. El documento señala que “la economía de servicios en Pachuca presenta una alta estacionalidad asociada a periodos turísticos y de consumo intensivo como la feria de octubre.
Durante este mes, las ventas de alimentos, bebidas, ropa, tecnología y productos importados alcanzan su punto más alto. Para muchas familias hidalguenses, asistir y comprar en la feria es una tradición, pero también una obligación social no dicha: “si no vas, te pierdes de todo”, comenta Estela, madre de dos hijos que espera gastar este año más de 5 mil pesos en salidas, juegos y souvenirs.
De acuerdo con el más reciente Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) publicado por el INEGI, a nivel nacional el consumo privado tuvo un leve crecimiento del 1.1 % en abril de 2025, aunque sigue marcado por altibajos y una inflación que presiona los bolsillos familiares. En contextos locales como Pachuca, donde los ingresos medios son limitados, este tipo de celebraciones pueden empujar a muchas personas a gastos por encima de sus posibilidades reales.
Desde una mirada psicológica, el problema no es la feria ni el consumo en sí, sino la presión social, emocional y publicitaria que convierte el acto de comprar en un reflejo de identidad y valor personal.
Un estudio publicado en ResearchGate, titulado «El consumismo y cómo afecta el bienestar del ser humano», señala que el consumismo compulsivo puede derivar en ansiedad, estrés financiero, frustración, depresión y una pérdida de sentido existencial. Los síntomas suelen pasar desapercibidos o justificarse como parte del “vivir bien”, pero la raíz está en una insatisfacción crónica alimentada por el mercado y las redes sociales.
Durante la feria la presencia en redes sociales también multiplica la exposición a comparaciones. Lucía, estudiante universitaria, relata: “No es solo ir a la feria, es mostrar que fuiste, lo que comiste, cómo te vestiste. Si no lo publicas, es como si no hubieras estado”.
Este fenómeno es conocido como consumo aspiracional, donde las personas compran o aparentan un estilo de vida que en realidad no pueden sostener. El resultado es un círculo vicioso: se compra para pertenecer, pero luego llega la deuda, la ansiedad y la culpa.
Psicólogos locales advierten que cada vez es más común atender a jóvenes con síntomas de angustia asociados al gasto, especialmente en temporadas de alta presión social como ferias, fiestas decembrinas o El Buen Fin.
Especialistas en salud mental y economía familiar proponen tres acciones clave para enfrentar este fenómeno en Pachuca y otras ciudades medias:
Educar sobre consumo consciente: Diferenciar entre necesidades y deseos, evitar compras por impulso y priorizar experiencias compartidas por encima de objetos costosos.
Fomentar espacios libres de consumo dentro de la feria: Actividades culturales, artísticas o deportivas que no dependan de gastar dinero constantemente pueden equilibrar la experiencia.
Promover la salud financiera y emocional: Las escuelas, medios locales y autoridades pueden contribuir con campañas que enseñen a planificar gastos, evitar deudas innecesarias y valorar el bienestar emocional más allá del tener.
La Feria San Francisco 2025 es, sin duda, una de las expresiones culturales más queridas por los pachuqueños. Pero mientras se disfruta del entretenimiento, es importante mirar más allá de lo que se compra. El consumo debe ser una elección, no una carga emocional ni una forma de validación social.
En tiempos donde el bienestar se mide muchas veces en base a lo que se posee, recordar que el verdadero valor está en cómo nos sentimos, nos relacionamos y vivimos más allá de la tarjeta bancaria, puede ser el primer paso hacia una sociedad más consciente y emocionalmente sana.
PACHUCA EN TEMPORADA DE FERIA: EL LADO OCULTO DEL CONSUMISMO Y SU IMPACTO EN LA SALUD MENTAL
