EL BUEN FIN Y LA DEUDA QUE NUNCA PARA

Con la llegada de noviembre, El Buen Fin se convierte en uno de los eventos más relevantes en México. Esta supuesta fiesta de descuentos promete rebajas, meses sin intereses y facilidades para comprar, pero detrás de los anuncios brillantes y las ofertas llamativas se esconde un riesgo silencioso: endeudarse sin pensar en el futuro puede convertir esta temporada en una trampa financiera que se paga durante años.
El Buen Fin nació con la intención de impulsar la economía nacional, fomentar el consumo y ayudar a los comercios a cerrar el año con mejores ventas. Sin embargo, la realidad muestra que muchas personas caen en el impulso de comprar sin medir sus finanzas personales. La CONDUSEF advierte que no se debe destinar más del 30 por ciento de los ingresos al pago de deudas, pero en estas fechas ese límite suele romperse por el entusiasmo de las promociones.
Datos de la Asociación Mexicana de Ventas Online indican que en 2023 las ventas digitales crecieron 23.7 por ciento respecto al año anterior. Para 2025, se proyecta que más del 58 por ciento de los consumidores mexicanos participará en el Buen Fin, con los rubros de moda, tecnología y regalos a la cabeza. Sin embargo, el entusiasmo no necesariamente se traduce en bienestar económico. Una encuesta de CONDUSEF reveló que 36.2 por ciento de los mexicanos mantiene algún tipo de deuda activa, mientras que el 63 por ciento de quienes participan en el Buen Fin lo hacen utilizando tarjeta de crédito, incluso cuando la morosidad de estos plásticos alcanzó su nivel más alto en casi dos años.
En promedio, durante el Buen Fin de 2019, el 39 por ciento de los consumidores gastó hasta 2 mil 500 pesos, un 25 por ciento entre 2 mil 500 y 4 mil 500 pesos, y otro 25 por ciento más de 5 mil pesos. Las cifras muestran que aunque el gasto individual parece moderado, su efecto acumulado genera presiones financieras en miles de hogares, sobre todo cuando se recurre a los llamados “meses sin intereses” que, en muchos casos, esconden comisiones o tasas disfrazadas.
Otro de los grandes riesgos de esta temporada son las ofertas falsas. Muchas tiendas inflan precios semanas antes para después aplicar “descuentos” engañosos. La Procuraduría Federal del Consumidor ha documentado que año con año se presentan miles de denuncias por publicidad engañosa o precios alterados durante El Buen Fin. En 2024, más del 51 por ciento de los consumidores declaró desconfiar de la autenticidad de las promociones y el 44 por ciento considera que estas campañas solo sirven para liquidar inventario antiguo.
La presión por comprar también es emocional. Frases como “solo por hoy”, “últimas piezas” o “hasta agotar existencias” buscan provocar un impulso inmediato que muchas veces termina en arrepentimiento. Comprar sin planificar o sin comparar precios puede hacer que lo que parecía un ahorro se convierta en una deuda larga y costosa. La clave está en actuar con estrategia: establecer un presupuesto claro, definir prioridades y verificar condiciones antes de realizar cualquier pago.
Expertos en finanzas personales recomiendan comparar precios al menos en tres establecimientos, verificar el costo total de los créditos y evitar comprometer el dinero destinado a gastos básicos o emergencias. También sugieren no caer en la trampa del “meses sin intereses” si no se tiene la seguridad de poder cubrir los pagos puntualmente, ya que un solo retraso puede generar intereses moratorios y afectar el historial crediticio.
El Buen Fin puede ser una oportunidad si se usa con inteligencia, pero también puede convertirse en el inicio de una larga deuda. Comprar por impulso, sin evaluar la necesidad real o la capacidad de pago, puede dejar secuelas financieras que duran mucho más que la satisfacción del momento.
En tiempos donde el crédito se ofrece con facilidad pero la economía familiar sigue siendo frágil, el verdadero reto no es encontrar el mejor descuento, sino aprender a decir no a aquello que no se necesita. Una compra sin planeación hoy puede ser una carga mañana, y en México, donde millones de personas ya viven endeudadas, participar en el Buen Fin sin conciencia puede significar que la deuda no tenga fin.

Por: Angel Flores

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