Por: Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía
Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, instaurado por la ONU para promover los derechos, el bienestar e inclusión de quienes viven con alguna limitación física, sensorial, intelectual o psicosocial. Es un llamado a cuestionar las barreras que aún existen, especialmente en contextos como el nuestro, donde la realidad estadística revela profundas desigualdades.
A nivel mundial, se calcula que más de 1,000 millones de personas (el 15 % de la población) viven con alguna discapacidad. En países en desarrollo, donde reside aproximadamente el 80 % de esta población, los retos se agravan por la falta de infraestructura accesible, políticas efectivas y servicios adecuados.
La discapacidad no es un atributo individual, sino el resultado de la interacción entre la condición personal y un entorno que no ofrece las adaptaciones necesarias. La exclusión se construye socialmente, pero también puede transformarse desde la educación, la empatía y las políticas públicas.
En Hidalgo, según el Censo 2020, 166 965 personas viven con alguna discapacidad, lo que equivale al 5.4 % de la población estatal. De ellas, 87 194 son mujeres (52.2 %) y 79 771 son hombres (47.8 %). Las limitaciones más frecuentes se relacionan con movilidad, visión, audición y cognición.
Cifras más recientes muestran un crecimiento significativo. Para 2023, el porcentaje de hidalguenses con discapacidad alcanzó el 7.6 %, es decir, 234 295 personas, frente al 6.2 % registrado en 2018. El cual refleja factores como el envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas y mejor autorreporte, pero exigió políticas más amplias y específicas.
El acceso a programas de apoyo económico sigue siendo una de las mayores deudas. La Secretaría de Bienestar e Inclusión Social de Hidalgo informó que en 2023 el programa destinado a personas con discapacidad total y permanente benefició sólo al 4.33 % de esta población.
En cifras absolutas, esto significa que apenas 7,245 personas recibieron apoyo, de un universo de 166,965 personas con discapacidad permanente. Para 2028 se proyecta llegar al 17.35 %. Incluso esa meta ideal dejara fuera a más del 80 % de la población que requiere apoyo.
Estos datos muestran una desigualdad que afecta directamente el bienestar emocional y la calidad de vida. La falta de apoyos genera estrés, dependencia económica, dificultades para el autocuidado y barreras para la participación social.
Más allá de los números, la experiencia de las personas con discapacidad en Hidalgo aún está marcada por obstáculos en educación, movilidad, empleo y salud. Persisten escuelas sin adaptaciones, transporte público inaccesible, calles con barreras físicas, centros laborales sin prácticas inclusivas y servicios de salud que no consideran necesidades específicas.
La inclusión no es infraestructura: también requiere romper prejuicios, eliminar el estigma y comprender que la discapacidad es parte de la diversidad humana. Cuando una sociedad margina a un grupo, se limita a sí misma; pero cuando integra, se fortalece colectivamente.
La discapacidad no debe abordarse desde la caridad, sino desde los derechos humanos. La inclusión comienza donde termina la indiferencia. Como sociedad, debemos exigir que las cifras se traduzcan en acciones: más apoyos económicos, transporte accesible, escuelas inclusivas, empleos dignos y campañas permanentes de sensibilización.
En la diversidad está la fuerza que puede transformar a Hidalgo en un estado más justo, más humano e incluyente.
DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN HIDALGO: CIFRAS QUE REVELAN RETOS URGENTES DE INCLUSIÓN
