En México se conoce como autos chocolate a los vehículos usados provenientes de Estados Unidos que ingresan al país sin un proceso formal de importación. Con precios considerablemente más bajos que los del mercado nacional, estos autos se han convertido en una alternativa para miles de familias, especialmente en los estados fronterizos.
Durante años, su circulación fue irregular, lo que dificultaba su identificación y generaba problemas de seguridad, ya que muchos no contaban con documentos verificables. Ante esta situación, el Gobierno Federal implementó un programa de regularización que, hasta la fecha, ha permitido incorporar a más de dos millones de unidades al Registro Público Vehicular, buscando dar certeza jurídica a los propietarios y ordenar la movilidad en varias regiones del país.
Aunque siguen siendo tema de debate entre autoridades, industria automotriz y ciudadanos, los autos chocolate continúan siendo parte del paisaje cotidiano y una muestra de las dinámicas económicas que unen a México y Estados Unidos.
