HOMENAJE AL NACIMIENTO DE FRANCISCO GONZÁLEZ BOCANEGRA, ARTÍFICE DE LA LETRA DEL HIMNO NACIONAL MEXICANO

Por: Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía.


México conmemora el natalicio de Francisco González Bocanegra (1824-1861), poeta y dramaturgo cuya pluma legó a la nación una de las expresiones más profundas de identidad y unidad: la letra del Himno Nacional Mexicano.
González Bocanegra nació en San Luis Potosí el 8 de enero de 1824 en una familia afectada por los vaivenes políticos de la joven República. Tras la promulgación de la Ley de Expulsión de Españoles, su familia tuvo que exiliarse a Cádiz, España, donde el joven recibió una educación ilustrada. Fue hasta 1836 que regresó a México tras el reconocimiento de la independencia por parte del gobierno español.
Fué poeta lírico, dramaturgo, crítico teatral, articulista y orador, participando activamente en publicaciones y asociaciones culturales de la época. Su obra, aunque fragmentaria por su muerte temprana, reflejó una sensibilidad artística y un compromiso con la cultura mexicana en momentos de intensa conflictividad social.
La creación del Himno Nacional Mexicano se inscribe en un proyecto colectivo por consolidar la identidad nacional en 1853. El gobierno lanzó una convocatoria oficial para seleccionar un poema que sirviera de letra a un canto patriótico destinado a fortalecer el sentido de nación tras años de guerras y divisiones internas.
Aunque inicialmente González Bocanegra se mostró reacio a participar, argumentando que no era de su estilo, su prometida, Guadalupe González del Pino, confió en su talento. Con determinación le preparó una habitación con todo lo necesario para escribir y, según diversas referencias, no lo dejó salir hasta que entregara un poema para el concurso.
Esta anécdota, transmitida por sus descendientes y recogida en crónicas periodísticas bien documentadas, muestra cómo la convicción de quienes rodeaban al poeta influyó en un momento crucial de la génesis del símbolo patrio.
El poema fue publicado en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 1854, cuya música fue compuesta por Jaime Nunó. El texto original contaba con diez estrofas, aunque con el paso del tiempo algunas fueron excluidas de las versiones de uso cívico por su tono marcial o alusiones específicas a personajes históricos.
La obra pronto se consolidó como un símbolo de unidad, orgullo y amor a la patria. Cada vez que el Himno Nacional Mexicano es entonado ya sea en las mañanas escolares, en actos oficiales o en encuentros deportivos, se renueva la memoria de la lucha, la identidad y la esperanza que sus versos evocan.
Más allá de su obra cumbre, Francisco González Bocanegra representa la figura de un intelectual comprometido con la construcción cultural de México. Su legado perdura no solo en las estrofas que todos los mexicanos conocen, sino en la manera en que su historia personal refleja los anhelos y desafíos de una nación en constante búsqueda de sí misma.

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