Investigaciones arqueológicas recientes han puesto el foco en una coincidencia llamativa: neandertales y Homo sapiens comenzaron a practicar entierros deliberados casi al mismo tiempo y en la misma región, el Levante mediterráneo —actuales territorios de Siria, Líbano, Israel y Palestina— hace aproximadamente 120 mil años.
El hallazgo ha reavivado el debate científico sobre el origen y significado de las primeras prácticas funerarias. De acuerdo con los investigadores Omry Barzilai y Ella Been, el análisis comparado de distintos yacimientos en la región muestra que ambas especies no solo enterraban a sus muertos de manera intencional, sino que también incorporaban elementos simbólicos en las sepulturas.
En varios casos se han documentado restos de animales, cuernos y mandíbulas colocados junto a los cuerpos. En los enterramientos atribuidos a Homo sapiens, además, se encontraron rastros de ocre rojo y conchas marinas, materiales que podrían haber tenido un valor simbólico relacionado con identidad, estatus o vínculos sociales.
Una de las hipótesis más recientes plantea que estos entierros no solo respondían a motivaciones emocionales o espirituales, sino también a factores sociales y territoriales. Según esta teoría, sepultar a los muertos en cuevas o en sus inmediaciones pudo haber funcionado como una forma de marcar y reclamar espacios estratégicos en un contexto de competencia por recursos.
Tanto neandertales como Homo sapiens eran grupos seminómadas que regresaban periódicamente a ciertos refugios. En ese escenario, los entierros podrían haber servido para reforzar la pertenencia a un lugar específico del paisaje, de manera similar a cómo sociedades posteriores utilizaron cementerios y monumentos funerarios para delimitar territorio.
Algunos investigadores señalan que el hecho de que Homo sapiens dejara de enterrar a sus muertos en el Levante poco después de la desaparición de los neandertales, hace unos 50 mil años, podría sugerir que estas prácticas estaban vinculadas a la interacción y posible competencia entre ambas especies.
Sin embargo, no existe un consenso definitivo. Especialistas advierten que la evidencia procede de un número limitado de sitios arqueológicos y que interpretar el significado profundo de comportamientos tan antiguos implica un margen considerable de incertidumbre.
Lo que sí parece claro es que estos entierros reflejan un grado de complejidad social y cultural significativo en ambas especies, y que el tratamiento de los muertos pudo haber estado relacionado no solo con creencias o emociones, sino también con dinámicas de convivencia, identidad y control del territorio en la prehistoria.
ESTUDIO ANALIZA POR QUÉ NEANDERTALES Y HOMO SAPIENS COMENZARON A ENTERRAR A SUS MUERTOS HACE 120 MIL AÑOS
