Un equipo de científicos identificó una nueva especie marina a casi 5 mil metros de profundidad en la fosa de Izu-Ogasawara Trench, en el Océano Pacífico frente a Japón, una de las zonas más profundas y menos exploradas del planeta.
La criatura fue nombrada científicamente como Ferreiraella populi y pertenece al grupo de los quitones, moluscos primitivos que suelen habitar superficies rocosas. Sin embargo, este ejemplar presenta características excepcionales que le permiten sobrevivir en condiciones extremas de presión, frío y oscuridad absoluta.
Entre sus rasgos más sorprendentes destacan sus ocho placas dorsales articuladas que funcionan como una armadura flexible, facilitando su adhesión al lecho marino. Además, posee una rádula —estructura similar a una lengua raspadora— recubierta con minerales de hierro como magnetita y goethita, lo que le proporciona una resistencia notable para obtener alimento en un entorno hostil.
El organismo mide apenas unos milímetros y vive a temperaturas que oscilan entre los 2 y 4 grados Celsius, soportando presiones cientos de veces superiores a las de la superficie. La presencia de hierro en su estructura no representa un “metal biológico” artificial, sino un proceso natural de mineralización que la evolución ha perfeccionado como mecanismo de adaptación.
El hallazgo aporta información clave sobre la biodiversidad en zonas abisales y demuestra la capacidad de la vida para desarrollarse en ambientes extremos. Además, abre nuevas líneas de investigación en biotecnología y ciencia de materiales, al tiempo que subraya la necesidad de proteger estos ecosistemas ante posibles actividades como la minería submarina.
Los investigadores señalaron que en torno a esta especie también se observaron pequeños microecosistemas, lo que sugiere la existencia de cadenas tróficas complejas incluso en ausencia total de luz solar.
DESCUBREN EN LAS PROFUNDIDADES DE JAPÓN UNA CRIATURA CON “ARMADURA” DE HIERRO
