LA MAÑANERA TRAS LA CAÍDA DE EL MENCHO Y EL NUEVO ESCENARIO DE SEGURIDAD EN MÉXICO

La conferencia matutina de este 23 de febrero marcó un punto de quiebre en la agenda nacional. Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, derivó en una de las jornadas más violentas registradas en los últimos años, pero aseguró que el país comienza a recuperar la normalidad.

“El país está en calma y las carreteras se encuentran libres”, sostuvo la mandataria, luego de que el domingo se desatara una ola de bloqueos, incendios y ataques coordinados en distintos puntos del territorio nacional tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El operativo se llevó a cabo en la zona serrana de Tapalpa, Jalisco, donde fuerzas federales confrontaron al capo. De acuerdo con el informe oficial, resultó gravemente herido y falleció durante su traslado. Con ello, cayó uno de los narcotraficantes más buscados por México y Estados Unidos, país que ofrecía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.

Las cifras posteriores dimensionan el impacto. Se reportaron más de 250 bloqueos carreteros en al menos 20 estados del país, con quema de vehículos, suspensión de transporte público y cancelaciones de vuelos en destinos turísticos como Puerto Vallarta. Cerca del 90 % de esos bloqueos, según el Gobierno federal, fueron desactivados en menos de 24 horas.

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que en los enfrentamientos murieron al menos 25 elementos de la Guardia Nacional, además de decenas de presuntos integrantes del CJNG. En total, entre civiles, agentes y agresores, la cifra preliminar de fallecidos superó las 60 personas.

La reacción del cártel evidenció su capacidad de movilización y armamento. Las células desplegadas en distintos estados actuaron de forma casi simultánea, incendiando automóviles, bloqueando autopistas estratégicas y generando pánico en regiones del occidente y centro del país. Autoridades estadounidenses emitieron alertas de seguridad en entidades como Jalisco, Tamaulipas y Nuevo León.

Más allá del golpe simbólico que representa la caída de El Mencho —quien consolidó al CJNG como una de las organizaciones criminales más violentas y expansivas del país—, el escenario que se abre es complejo. Analistas en seguridad advierten que la ausencia de su figura podría provocar una fragmentación interna, disputas por el liderazgo y una recomposición territorial que reconfigure el mapa del crimen organizado en México.

El mensaje oficial insiste en el restablecimiento del orden y la estabilidad. Sin embargo, la magnitud de la respuesta violenta deja claro que la estructura del CJNG no dependía únicamente de un liderazgo visible, sino de una red operativa con capacidad de reacción inmediata.

La mañanera de este lunes no solo informó sobre un operativo exitoso desde la perspectiva gubernamental; dejó entrever el tamaño del desafío que enfrenta el Estado mexicano. La caída de un capo no significa el fin de una organización. Significa, en muchos casos, el inicio de una nueva etapa en la disputa por el poder criminal.

México amanece con una pieza clave menos en el tablero del narcotráfico, pero con la interrogante abierta sobre qué vendrá después.

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