INAH DESCUBRE ALDEA PREHISPÁNICA Y PETROGRABADOS DURANTE OBRAS FERROVIARIAS EN SONORA

Trabajos de salvamento arqueológico realizados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) durante la construcción del libramiento ferroviario Ímuris–Nogales permitieron identificar seis sitios arqueológicos en el norte de Sonora, entre ellos una antigua aldea prehispánica, petrograbados y vestigios habitacionales que revelan una ocupación humana más antigua de lo que se creía en la región.

Las investigaciones se desarrollaron en el valle y cañón del río Cocóspera, una zona donde las obras ferroviarias obligaron a realizar excavaciones arqueológicas preventivas para documentar posibles vestigios históricos antes de la modificación del terreno.

Entre los hallazgos más relevantes se encuentra una aldea con arquitectura de tierra que, de acuerdo con los arqueólogos, podría ser anterior al desarrollo de la tradición cultural Trincheras, una de las expresiones arqueológicas más importantes del noroeste de México asociada al emblemático sitio de Cerro de Trincheras.

En este asentamiento los especialistas excavaron tres conjuntos habitacionales donde se localizaron fragmentos de cerámica prehispánica, evidencias de actividades domésticas y dos áreas funerarias que en conjunto contienen más de cien entierros humanos.

El análisis de estos materiales permitirá a los investigadores reconstruir aspectos de la vida cotidiana de los antiguos habitantes de la región, así como su organización social, prácticas funerarias y actividades productivas en un periodo previo al auge de los asentamientos vinculados con la tradición Trincheras.

Además de la aldea principal, los trabajos de salvamento arqueológico permitieron documentar otros sitios con petrograbados, pequeños asentamientos y diversas evidencias culturales que sugieren una ocupación prolongada del territorio.

Los petrograbados, grabados realizados sobre superficies rocosas por pueblos prehispánicos, constituyen una de las manifestaciones simbólicas más características del noroeste del país. Estas representaciones suelen incluir figuras geométricas, animales y símbolos que algunos investigadores interpretan como expresiones rituales, narrativas culturales o incluso mapas simbólicos del paisaje.

De acuerdo con el equipo del INAH, los hallazgos contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la historia antigua del desierto de Sonora, ya que evidencian que comunidades organizadas habitaron esta región siglos antes del desarrollo de centros arqueológicos más conocidos.

Los especialistas señalaron que estos descubrimientos forman parte de los llamados salvamentos arqueológicos, intervenciones obligatorias que se realizan cuando proyectos de infraestructura pueden afectar patrimonio cultural. El objetivo de estas investigaciones es rescatar, documentar y preservar información histórica antes de que los trabajos de construcción transformen el terreno.

En este caso, el proyecto ferroviario permitió identificar nuevas evidencias sobre la presencia humana en el norte de Sonora, aportando datos que podrían modificar las interpretaciones actuales sobre el poblamiento y desarrollo cultural en esta región del país.

Los investigadores continuarán con el análisis de los materiales recuperados, incluyendo restos cerámicos, contextos funerarios y elementos arquitectónicos, con el fin de profundizar en el estudio de las sociedades que habitaron el desierto sonorense y sus posibles conexiones con otras culturas del norte de México.

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