LOS “PILARES DE LA CREACIÓN” COMO NUNCA ANTES: LA IMPACTANTE DIFERENCIA ENTRE HUBBLE Y WEBB

Las imágenes de los llamados “Pilares de la Creación”, una de las regiones más famosas del universo donde nacen nuevas estrellas, muestran cómo la tecnología ha transformado la manera en que observamos el cosmos. Las fotografías tomadas por el Telescopio Espacial Hubble y el Telescopio Espacial James Webb permiten comparar dos formas distintas de mirar la misma estructura ubicada dentro de la Nebulosa del Águila (M16), a unos 6 mil 500 años luz de la Tierra.

La imagen captada por el Hubble, cuya versión más conocida fue obtenida en 1995 y actualizada en 2014, observa principalmente en luz visible, un tipo de radiación similar a la que perciben los ojos humanos. En esta visión, el polvo interestelar aparece como densas columnas oscuras que bloquean la luz de muchas estrellas que se encuentran detrás. La fotografía resalta enormes estructuras de gas y polvo donde se están formando nuevas estrellas, lo que convirtió a esta imagen en una de las más emblemáticas de la astronomía moderna.

La imagen obtenida por el Telescopio Espacial James Webb en 2022 ofrece una perspectiva distinta. Este observatorio trabaja en el rango del infrarrojo cercano, una longitud de onda capaz de atravesar el polvo cósmico. Gracias a ello, la fotografía revela numerosas estrellas ocultas dentro y detrás de los pilares, además de permitir observar estrellas jóvenes que se están formando en el interior de estas gigantescas columnas de gas y polvo.

La diferencia entre ambas imágenes no se debe únicamente al tiempo transcurrido entre las capturas, sino principalmente a la tecnología utilizada y al tipo de luz que cada telescopio puede observar. Mientras Hubble muestra con mayor claridad las nubes de polvo que rodean estas estructuras, Webb permite “ver a través” de ese polvo y descubrir lo que ocurre en su interior. A esto se suma que el telescopio Webb cuenta con un espejo mucho más grande —de 6.5 metros frente a los 2.4 metros de Hubble— lo que le permite captar más luz y obtener mayor detalle.

Para los científicos, ambas observaciones son complementarias. Hubble permite observar el “caparazón” de polvo donde nacen las estrellas, mientras que Webb revela lo que ocurre dentro de esas regiones ocultas. Gracias a esta combinación de perspectivas, los astrónomos pueden comprender mejor los procesos que dan origen a nuevas estrellas en el universo.

Además, existe una posibilidad fascinante que los científicos han planteado: debido a que la luz de esta región tarda aproximadamente 6 mil 500 años en llegar a la Tierra, es posible que los “Pilares de la Creación” ya no existan exactamente como los vemos hoy, lo que convierte a estas imágenes en una auténtica ventana al pasado del universo.

Deja un comentario