La región de Tula enfrenta una crisis sanitaria y operativa luego de que, desde el 19 de marzo de 2026, se suspendiera de manera indefinida el servicio de recolección de basura por fallas y trabajos en el relleno sanitario regional, un punto clave que hoy se encuentra rebasado.
Autoridades de municipios como Tula de Allende, Atotonilco de Tula, Atitalaquia y Tlaxcoapan confirmaron que no existe una fecha clara para restablecer el servicio, pese a que en un inicio se estimaba una interrupción temporal. La falta de condiciones en el sitio de disposición final obligó a detener por completo la recepción de residuos.
El problema no es menor. Este relleno sanitario atiende a más de una decena de municipios e incluso recibe desechos provenientes del Estado de México, acumulando cerca de 500 toneladas diarias, una carga que durante años ha presionado su capacidad hasta llevarlo al límite.
En las calles, el impacto ya es visible: bolsas acumuladas en esquinas, malos olores y preocupación creciente entre la población por posibles riesgos sanitarios. La indicación oficial ha sido no sacar la basura y resguardarla en casa, una medida que, en la práctica, resulta insostenible para muchas familias.
Más allá de la contingencia, el escenario exhibe un problema de fondo: la dependencia de un solo relleno, la falta de infraestructura alterna y una gestión de residuos que no creció al ritmo de la región. Hoy, esa combinación se traduce en una crisis que rebasa a las autoridades y coloca a miles de ciudadanos en medio de un servicio esencial colapsado.
🚨 BASURA REBASA A TULA: COLAPSA RELLENO Y DEJA A MUNICIPIOS SIN SERVICIO
