Por: Angel Flores
La etapa adulta es considerada como un período de madurez física, emocional y mental en el que asumimos la responsabilidad de nuestras decisiones. Sin embargo, no todos los adultos logran alcanzar este significado plenamente ya que algunos se ven afectados por factores como la falta de admitir errores o actitudes egoístas, que en su mayoría arrastran desde la infancia. Estas conductas, aunque pueden parecer aceptables en los niños debido a su falta de criterio propio, se convierten en un obstáculo cuando no son superadas en la edad adulta, ya que impiden resolver los problemas de la vida de manera madura.
Es común que los niños tengan dificultades para asumir responsabilidad total por sus acciones y errores. Su falta de experiencia y desarrollo cognitivo los lleva a buscar culpar a otros o a expresar berrinches para evitar confrontar las consecuencias de sus actos. Sin embargo, es crucial que a medida que crecemos superemos estas actitudes inmaduras y aprendamos a tomar responsabilidad por nuestras decisiones.
El problema surge cuando algunos adultos no logran dejar atrás esas conductas infantiles y continúan evitando la responsabilidad personal. En lugar de enfrentar y resolver los problemas de manera madura, buscan culpar a los demás o evitar enfrentar las consecuencias de sus acciones. Esto puede ser perjudicial tanto para ellos mismos como para las personas que los rodean, ya que evitan el crecimiento personal y dificultan la resolución de conflictos.
Superar el egoísmo y los berrinches en la edad adulta es fundamental para un desarrollo saludable. Esto implica reconocer y admitir los propios errores, asumir las consecuencias de nuestras acciones y aprender de ellas, así como también implica desarrollar habilidades de comunicación asertiva y empatía, para resolver conflictos de manera constructiva y colaborar con otros en la búsqueda de soluciones.
Es importante destacar que la madurez emocional y la responsabilidad personal no se logran de la noche a la mañana y requieren autoconocimiento, autoreflexión y un esfuerzo constante para mejorar y crecer. Además, es importante buscar apoyo y herramientas, como la terapia o el desarrollo personal, para superar las conductas inmaduras y cultivar una mentalidad más madura y responsable.
En la actualidad se ha convertido en algo común encontrarse con personas adultas queriendo actuar como jóvenes, donde su falta de madurez se convierte en tema de conflicto dentro de sus círculos familiares o laborales, convirtiéndose en personas no deseadas por los demás y así mismo viviendo en un círculo de arrogancia destructiva, donde solo los demás tienen la culpa de sus propios problemas.
NIÑOS JUGANDO A SER ADULTOS
