En el inicio de nuestra vida laboral, uno de los primeros pasos es abrir una cuenta de nómina en una institución financiera. Esto marca el inicio de una relación con el sistema bancario que puede ser fructífera o, en muchos casos, una trampa financiera difícil de superar.
Los bancos, ávidos de nuevos clientes, ofrecen una variedad de «beneficios» que incluyen tarjetas bancarias y préstamos, seduciendo a los jóvenes trabajadores con la promesa de soluciones rápidas para sus necesidades financieras cotidianas. Sin embargo, el atractivo inicial puede convertirse rápidamente en un callejón sin salida si no se manejan con prudencia.
Las estadísticas revelan una realidad preocupante: según el Banco de México (Banxico), las tasas de interés promedio en los préstamos bancarios ascienden a un alarmante 45.76%. Este dato pone de manifiesto el peligro inherente en el uso indiscriminado de estos instrumentos financieros.
Las tarjetas de crédito, en particular, pueden ser una herramienta útil si se utilizan con moderación y responsabilidad. Sin embargo, su potencial para generar deudas impagables es innegable, especialmente cuando se consideran las altas tasas de interés que pueden alcanzar hasta un 38%. Este hecho se ve exacerbado por las comisiones asociadas al uso de estas tarjetas, lo que convierte cualquier saldo pendiente en una carga financiera difícil de sobrellevar.
De acuerdo con Bravo, una plataforma de crédito para liquidar deudas con descuento, seis de cada diez hogares en México se ven ahogados por las deudas en tarjetas de crédito y préstamos personales. En el año pasado, los mexicanos contrajeron deudas que superaron ocho veces sus ingresos, con un promedio de endeudamiento de 174,792 pesos en 2023, según datos recopilados.
La tendencia al endeudamiento ha llevado a un aumento significativo en las solicitudes de ayuda dentro de las reparadoras de crédito, con un incremento del 16% en comparación con el año anterior.
Una pregunta común entre los usuarios de tarjetas de crédito es qué sucede si deciden cancelarlas. Existe el temor de que la cancelación afecte negativamente su historial crediticio, pero la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) aclara que esto es un mito. Cancelar una tarjeta de crédito no afecta negativamente el historial crediticio, aunque sí puede dejar un vacío en el registro de actividad financiera.
Sin embargo, es importante destacar que la falta de actividad crediticia puede ser un obstáculo en el futuro al solicitar nuevos créditos. Por lo tanto, se recomienda cerrar una cuenta de crédito solo si está completamente pagada y no se planea utilizarla en el futuro cercano.
Si bien las instituciones financieras ofrecen una gama de productos y servicios atractivos, es crucial para los consumidores ejercer precaución y responsabilidad al utilizarlos. El endeudamiento excesivo puede tener consecuencias devastadoras para la estabilidad financiera a largo plazo, y es importante educarse sobre los riesgos y las mejores prácticas para evitar caer en la trampa de la deuda bancaria.
Por: Roberto Flores Piña
