El Senado mexicano aprobó una reforma histórica a la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Esta medida busca garantizar el acceso a viviendas dignas para los sectores más vulnerables del país y fortalecer el papel del instituto en la construcción de vivienda social.
Entre los cambios más destacados, se permitirá al Infonavit crear una filial constructora para edificar viviendas de interés social, enfocándose en trabajadores de bajos ingresos que no han tenido acceso a créditos tradicionales. Además, se implementará un programa de arrendamiento con opción a compra, donde los beneficiarios podrán alquilar viviendas pagando hasta el 30% de su salario, con la posibilidad de adquirirlas después de diez años.
Otro aspecto relevante es la congelación de créditos hipotecarios emitidos antes de 2013, evitando que los pagos sigan incrementándose por efectos de la inflación. Esta medida beneficiará a millones de familias que enfrentaban dificultades para cubrir sus mensualidades.
A pesar de los avances prometidos, la reforma ha generado controversias. Algunos críticos han señalado posibles riesgos de centralización de poder en la administración del Infonavit, además de preocupaciones sobre el uso de los fondos de los trabajadores para financiar proyectos que podrían no beneficiar directamente a los derechohabientes.
El gobierno federal asegura que estas modificaciones son necesarias para combatir la desigualdad en el acceso a la vivienda y garantizar mayor transparencia en el manejo de recursos. La reforma aún debe ser discutida en la Cámara de Diputados, donde se definirán los detalles para su implementación.
