Por: Psic. Maurali Vianey Esparza Mejía.
En el marco del Día Mundial de la Diabetes que se conmemora cada 14 de noviembre, profesionales de la salud alertan sobre una de las complicaciones menos conocidas del padecimiento: el daño cerebral.
Es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no genera suficiente insulina o el cuerpo no la utiliza eficazmente. Esto ocasiona elevaciones persistentes de glucosa en la sangre, lo que a su vez daña diversos tejidos del organismo. Se estima que más de 13 millones de adultos viven con diabetes.
En un artículo de divulgación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se explica que las personas con diabetes muestran déficits en memoria, la concentración, el flujo sanguíneo del cerebro, atención, el aprendizaje y velocidad de procesamiento. Se han documentado también cambios estructurales en el cerebro, como pérdida de masa cerebral y mayor volumen de líquido cefalorraquídeo.
Los mecanismos implicados incluyen: toxicidad por hiperglucemia (niveles altos de glucosa), daño de la microvasculatura cerebral (vasos pequeños) y arteriosclerosis acelerada (placas de grasa en las arterias). Estos procesos afectan tanto a las neuronas como al sistema vascular que alimenta el cerebro.
Además, estudios especializados en enfermedad cerebrovascular —publicados en la revista Revista DIABETES— señalan que la diabetes duplica el riesgo de ictus (accidente cerebrovascular), y que su tratamiento no debe centrarse únicamente en la glucemia, sino en un abordaje integral del paciente que considere también presión arterial, lípidos, salud vascular.
El Día Mundial de la Diabetes sirve como recordatorio de que no basta con vigilar los niveles de azúcar: es clave monitorear y prevenir complicaciones que pueden afectar la calidad de vida. Una atención integral temprano reduce el riesgo de eventos severos como el infarto cerebral, que puede dejar secuelas irreversibles (pérdida de movilidad, habla, memoria) o incluso la muerte.
¿Qué podemos hacer?
Realizarse exámenes de detección (glucemia, hemoglobina glicosilada) si hay antecedentes familiares, sobrepeso, hiperglucemia.
• Mantener un estilo de vida saludable: alimentación equilibrada, actividad física regular, evitar el sedentarismo.
• Controlar otros factores de riesgo que frecuentemente acompañan la diabetes: hipertensión, colesterol alto, obesidad.
• Si ya vive con diabetes: seguir el tratamiento indicado, acudir a chequeos periódicos, incluir valoración de salud vascular y neurológica.
• Aprovechar la conmemoración del 14 de noviembre para informarse, participar en campañas de prevención, y compartir información en familia y comunidad.
La diabetes es una enfermedad que, aunque comúnmente reconocida por su impacto en los ojos, los riñones o los pies, también “pone en peligro al cerebro” Es esencial recordar que el control eficaz va más allá del azúcar: implica cuidar todo el organismo, incluida nuestra “máquina de pensar”.
Si usted o algún familiar padece diabetes, hoy es buen momento para preguntar, indagar, actuar: porque proteger el cerebro también es parte de vivir mejor con diabetes.
Nota:Consulte siempre a su médico u otro profesional de la salud para evaluación y tratamiento personalizado.
LA DIABETES NO SÓLO DAÑA EL AZÚCAR. TAMBIÉN ATACA EL CEREBRO
