HIDALGO REVELA AL AJOLOTE MÁS ANTIGUO DE MÉXICO; HABITÓ UN LAGO DESAPARECIDO HACE 4 MILLONES DE AÑOS

Un hallazgo científico realizado en Hidalgo ha revelado la existencia del ajolote más antiguo conocido en México, una especie que habitó la región hace más de 4 millones de años cuando gran parte del territorio estaba cubierto por antiguos cuerpos de agua que hoy han desaparecido.

El descubrimiento ocurrió en Santa María Amajac, comunidad perteneciente al municipio de Atotonilco el Grande, donde investigadores localizaron fósiles excepcionalmente conservados de una salamandra ancestral que fue identificada como una nueva especie para la ciencia y nombrada Ambystoma quetzalcoatli.

De acuerdo con los especialistas, el ejemplar vivió durante el Plioceno, una época en la que el centro de México presentaba condiciones ambientales muy distintas a las actuales. La zona donde fueron encontrados los restos formaba parte de un antiguo lago rodeado de vegetación y una gran diversidad de especies animales, ecosistema que desapareció debido a los cambios geológicos y climáticos ocurridos a lo largo de millones de años.

Lo que ha llamado la atención de la comunidad científica es el notable estado de conservación de los fósiles. Los restos de salamandras suelen encontrarse fragmentados debido a la fragilidad de sus huesos; sin embargo, en este caso los investigadores recuperaron estructuras anatómicas prácticamente completas, lo que permitió realizar estudios detallados y confirmar que se trataba de una especie desconocida hasta ahora.

Los análisis muestran que este antiguo anfibio compartía algunas características con los ajolotes actuales, aunque también presentaba rasgos únicos que lo distinguen de cualquier especie viva. Esto ha permitido ampliar el conocimiento sobre la evolución del género Ambystoma, considerado uno de los grupos de anfibios más representativos de México.

El hallazgo no solo aporta información sobre la historia evolutiva de los ajolotes, sino que también ofrece nuevas pistas sobre los ecosistemas que existieron en el actual territorio hidalguense millones de años antes de la llegada de los seres humanos al continente americano.

La investigación representa la primera descripción formal de una especie fósil de ajolote en México y adelanta varios millones de años la historia conocida de estos anfibios. Además, los especialistas consideran que los depósitos geológicos de Atotonilco el Grande podrían seguir proporcionando información valiosa sobre la fauna prehistórica que habitó el centro del país.

Este descubrimiento coloca nuevamente a Hidalgo en la mirada de la comunidad científica internacional y confirma el enorme valor paleontológico que resguarda el estado, donde aún podrían encontrarse vestigios capaces de revelar nuevos capítulos de la historia natural de México.

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