El proceso tradicional de elaboración del chile rayado, uno de los productos más representativos de la Sierra Gorda de Hidalgo, continúa siendo impulsado como parte de las acciones para preservar los saberes gastronómicos heredados por generaciones.
De acuerdo con la investigadora Xóchitl Liliana Carmen Franco, especialista en el estudio de este producto, la calidad del chile rayado depende de un proceso artesanal que inicia con su cultivo en diferentes zonas de la sierra y concluye con un secado tradicional que define sus características.
La especialista explicó que el chile es colocado durante aproximadamente tres días en hornos elaborados con adobe, piedra y varas de otate, donde se realiza un proceso de ahumado con leña de encino blanco, lo que aporta su aroma, sabor y picor característico.
Señaló que modificar esta técnica puede alterar las cualidades del producto, por lo que mantener los métodos tradicionales resulta fundamental para conservar la identidad del auténtico chile rayado hidalguense.
Este producto tiene presencia principalmente en regiones como Zimapán, Pacula, Pisaflores, Chapulhuacán, La Misión, la Sierra Gorda y zonas del Valle del Mezquital, donde forma parte importante de la gastronomía local.
Además, mantiene un vínculo con comunidades migrantes que lo solicitan desde Estados Unidos para conservar recetas y tradiciones de sus lugares de origen.
La preservación del chile rayado busca fortalecer la identidad regional, proteger los conocimientos transmitidos entre generaciones y reconocer el trabajo de las comunidades productoras de Hidalgo.
BUSCAN PRESERVAR EL CHILE RAYADO, TESORO GASTRONÓMICO DE LA SIERRA GORDA HIDALGUENSE
