El Telescopio Espacial James Webb (JWST) volvió a sorprender a la comunidad científica tras detectar una misteriosa señal química en las superficies de Plutón y Titán, la luna más grande de Saturno. Lo más desconcertante es que la firma espectral no coincide con ninguna sustancia conocida, por lo que los investigadores creen que podría tratarse de un compuesto nunca antes identificado o de una combinación molecular desconocida.
El hallazgo se realizó mediante observaciones en el infrarrojo con los instrumentos NIRSpec y MIRI del James Webb. Ambos detectaron exactamente la misma banda de absorción de luz, centrada en 5.113 micrómetros, lo que permitió descartar que se trate de un error del telescopio o un problema de calibración.
La coincidencia ha sorprendido a los científicos porque Plutón y Titán son mundos completamente distintos. Titán posee una atmósfera densa de nitrógeno y metano, además de mares y lagos de hidrocarburos líquidos, mientras que Plutón es un planeta enano extremadamente frío con una atmósfera muy tenue y una superficie cubierta de hielos. A pesar de ello, ambos parecen compartir la misma huella química.
Los investigadores analizaron numerosas moléculas conocidas, incluidos hielos, hidrocarburos y compuestos orgánicos, pero ninguna logró explicar la señal detectada. Una de las principales hipótesis es que pertenezca a una familia de hidrocarburos llamada alenos, aunque también podría tratarse de una molécula completamente nueva o de una mezcla química que aún no ha sido reproducida en laboratorio.
Aunque el descubrimiento ha generado gran expectativa, los especialistas aclararon que no existe evidencia de que esté relacionado con vida extraterrestre. La explicación más probable es que el compuesto se forme por reacciones fotoquímicas, cuando la radiación ultravioleta del Sol rompe moléculas de nitrógeno y metano en la atmósfera. Posteriormente, esos fragmentos químicos se recombinan para formar sustancias orgánicas complejas que terminan depositándose lentamente sobre la superficie, como una especie de «nieve química».
El descubrimiento representa un nuevo enigma para la ciencia y podría aportar información clave sobre la evolución química del Sistema Solar y sobre los procesos que, hace miles de millones de años, dieron origen a moléculas orgánicas complejas en mundos primitivos. Los científicos esperan que futuras observaciones del James Webb y la misión Dragonfly de la NASA, que explorará Titán en la próxima década, permitan finalmente revelar la identidad de este misterioso compuesto.
JAMES WEBB DESCUBRE UN MISTERIOSO COMPUESTO EN PLUTÓN Y TITÁN QUE NADIE PUEDE IDENTIFICAR
