Hace 66 millones de años, el impacto del asteroide de Chicxulub no solo acabó con los dinosaurios: también transformó la Tierra en un gigantesco escenario de oscuridad, humedad y muerte donde los grandes ganadores fueron los hongos. Nuevas investigaciones científicas reavivaron la hipótesis de que, después del desastre, ocurrió una expansión masiva de organismos descomponedores que literalmente cubrieron el planeta mientras los ecosistemas colapsaban.
El impacto del meteorito liberó una energía devastadora que provocó incendios forestales globales, tsunamis, lluvias ácidas y una nube de polvo que bloqueó la luz solar durante meses o incluso años. Sin luz suficiente, gran parte de la vegetación murió y las cadenas alimenticias comenzaron a derrumbarse. El planeta quedó cubierto de materia orgánica en descomposición, creando las condiciones perfectas para una explosión de hongos a escala mundial.
Científicos identificaron en el registro fósil lo que llaman un “pico fúngico”, es decir, un aumento anormal de restos y esporas de hongos justo después de la extinción masiva. Estudios recientes hallaron nuevas evidencias en sedimentos de Colorado que respaldan la teoría de que los hongos dominaron temporalmente amplias regiones de la Tierra tras el impacto.
Algunos investigadores consideran incluso que esta proliferación pudo influir en la supervivencia de ciertas especies. La hipótesis plantea que los mamíferos, al ser de sangre caliente, tenían más resistencia frente a infecciones fúngicas, mientras muchos reptiles gigantes habrían sido más vulnerables en aquel ambiente extremo. Esa diferencia pudo convertirse en una ventaja evolutiva decisiva que terminó abriendo el camino para el ascenso de los mamíferos y, millones de años después, de los seres humanos.
La extinción de los dinosaurios también alteró profundamente la estructura del planeta. Los enormes reptiles funcionaban como “ingenieros ecológicos” que modificaban bosques, vegetación y ecosistemas enteros con su presencia. Su desaparición cambió la forma en que crecieron las plantas, evolucionaron los animales y se distribuyó la vida en la Tierra.
Hoy, los científicos consideran que el asteroide no fue simplemente un evento de destrucción instantánea, sino el inicio de una transformación global que convirtió temporalmente al mundo en un inmenso ecosistema dominado por organismos descomponedores. Un planeta cubierto de cadáveres, ceniza y hongos… del cual surgió la vida moderna.
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EL MUNDO SE CONVIRTIÓ EN UN “REINO DE HONGOS” TRAS EL ASTEROIDE QUE EXTINGUIÓ A LOS DINOSAURIOS
