Pachuca vivió uno de los capítulos más dolorosos de su historia la tarde del 24 de junio de 1949, cuando una devastadora inundación arrasó gran parte del centro de la ciudad, dejando decenas de muertos, cientos de heridos y una huella imborrable en la memoria colectiva de los hidalguenses.
De acuerdo con registros históricos y crónicas de la época, una intensa tormenta registrada en las zonas altas de la Sierra de Pachuca provocó el descenso repentino de enormes cantidades de agua hacia el Río de las Avenidas. La acumulación de basura, troncos, lodo y materiales provenientes de las minas formó un tapón que terminó por colapsar, liberando una poderosa corriente que se abrió paso por el corazón de la capital hidalguense.
El torrente avanzó con fuerza destructiva por calles como Hidalgo y Ocampo, arrastrando vehículos, animales, mercancías y estructuras a su paso. Comercios, viviendas y edificios públicos quedaron sepultados entre lodo y escombros en cuestión de minutos.
Las cifras de víctimas han variado con el paso de los años. Los primeros reportes periodísticos hablaban de alrededor de 40 personas fallecidas; sin embargo, investigaciones y registros posteriores elevaron el número a entre 55 y 67 víctimas mortales. Además, se estima que más de 200 personas resultaron lesionadas y decenas más fueron reportadas como desaparecidas durante los días posteriores al desastre.
Entre las víctimas se encontraban personas que permanecían detenidas en la comandancia de policía y comerciantes del antiguo Mercado Benito Juárez, quienes fueron sorprendidos por la fuerza del agua mientras intentaban ponerse a salvo o rescatar sus pertenencias.
La tragedia movilizó a cuerpos de rescate, voluntarios y habitantes de la ciudad, quienes durante días participaron en labores de búsqueda y recuperación. Las imágenes de calles cubiertas de lodo, edificios destruidos y familias buscando a sus seres queridos se convirtieron en uno de los recuerdos más dolorosos de la historia moderna de Pachuca.
A 77 años de aquel acontecimiento, la inundación del 24 de junio de 1949 continúa siendo recordada como el desastre natural más grave registrado en la capital hidalguense, un episodio que transformó la ciudad y que impulsó la realización de obras para reducir el riesgo de nuevas tragedias en el cauce del Río de las Avenidas.
La imagen animada de la esquina de las calles Hidalgo y Ocampo permite imaginar la magnitud de aquel momento histórico que cambió para siempre el rostro de Pachuca y la vida de cientos de familias.
LA TRAGEDIA QUE MARCÓ A PACHUCA: LA INUNDACIÓN DEL 24 DE JUNIO DE 1949
