Durante décadas, el Tyrannosaurus rex ha sido imaginado como un depredador que dominaba el mundo desde el momento en que salía del cascarón. Sin embargo, una nueva investigación está cambiando esa imagen al revelar que sus primeras horas de vida eran muy distintas a lo que se pensaba.
Un estudio publicado en la revista científica Biology y realizado por investigadores de la Universidad de Bath, en el Reino Unido, identificó los que serían los primeros restos fósiles de crías recién nacidas de tiranosaurios. El análisis indica que los bebés de T. rex medían apenas 75 centímetros de largo y pesaban alrededor de 2.5 kilogramos, un tamaño comparable al de un gato doméstico grande.
El hallazgo también permitió reconstruir su estrategia reproductiva. A partir del tamaño estimado de los huevos y comparaciones con otros dinosaurios terópodos, los científicos calculan que una hembra adulta podía poner entre 20 y 30 huevos por nidada, una cifra muy superior a la que tradicionalmente se imaginaba para uno de los mayores depredadores terrestres de la historia. No obstante, los investigadores aclaran que esta cifra sigue siendo una estimación, ya que hasta ahora no se han encontrado huevos o nidos confirmados de Tyrannosaurus rex.
Los fósiles también muestran que estas crías probablemente nacían en un estado muy avanzado de desarrollo. La estructura de sus huesos y el desgaste observado en algunos dientes sugieren que podían caminar y alimentarse por sí mismas poco tiempo después de salir del cascarón, lo que indica que dependían muy poco del cuidado de sus padres. Esta estrategia es similar a la de algunos reptiles y aves modernas cuyas crías nacen listas para desplazarse y buscar alimento.
El contraste con los adultos era extraordinario. Mientras un recién nacido apenas alcanzaba los 2.5 kilogramos, un Tyrannosaurus rex completamente desarrollado podía superar las 8 toneladas de peso y medir entre 12 y 13 metros de longitud, convirtiéndose en uno de los carnívoros terrestres más grandes que han existido. Investigaciones publicadas este mismo año indican, además, que estos gigantes tardaban hasta 40 años en alcanzar su tamaño máximo, un crecimiento mucho más lento de lo que se creía anteriormente.
Este descubrimiento ayuda a llenar uno de los mayores vacíos en la historia del famoso dinosaurio. Hasta ahora, el registro fósil de ejemplares recién nacidos era prácticamente inexistente, por lo que se desconocía cómo eran sus primeros días de vida y cuál era su estrategia de supervivencia.
Los autores consideran que estos resultados no solo cambian la forma en que se entiende el ciclo de vida del Tyrannosaurus rex, sino que también ofrecen nuevas pistas sobre la evolución reproductiva de los grandes dinosaurios carnívoros que dominaron la Tierra hace aproximadamente 66 millones de años.
DESCUBREN QUE LOS BEBÉS DEL T. REX ERAN DEL TAMAÑO DE UN GATO Y NACÍAN EN CAMADAS DE HASTA 30 CRÍAS
